[planosecuencia-2] – Pintauñas Negro

Una tarde estupenda, un ambiente especial. Sin épicas raras, hablamos de calor humano, naturalidad y proyectos modestos, pero con buena base, que se entrecruzan. Volvemos a una de nuestras sedes, Chiribiri, para hacer un programa dedicado a Pintauñas Negro, un dúo murciano de punk “siniestro playa” que se presta a responder a nuestras preguntas y a marcarse un concierto para todos los asistentes. Radio, cerveza, caja de ritmos marcando el compás y un montón de planos secuencia que pasan por nuestros morros, de entre los cuales hemos elegido éste. Sigamos disfrutando.

[planosecuencia-1] – Za!

El pasado jueves estuvimos tomando el fresco y viendo Alicante desde arriba en el castillo de Santa Bárbara. Se presentaba el Transtropicalia y no queríamos perdernos el festín musical. Tras los conciertos de Javier Díez-Ena (impresionante el partido que le saca a su psicotrópico theremín), Trilitrate (nuestra sorpresa agradable del día, a pleno folk, música libre) y Encono (contundencia e intensidad de la casa), los ZA! eran los encargados de coronar el asunto. Estuvieron como siempre, escurridizos, ultrarrítmicos y divertidos. Se nos ocurrió grabar el tema más largo del concierto porque somos así de listos. El resultado nos ha servido para crear una sección llamada [planosecuencia]. Sigamos con el verano, que no se está dando mal.

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T&L 89 – ‘Sesiones Underground #2: The Meatpies’

 

Sobre las ‘Sesiones Undergound’

Pocas cosas nos gustan más que la creación de nuevos contenidos para este universo disfuncional que gira en torno a la radio y llamamos Tímpanos y Luciérnagas. Fruto una vez más de nuestro empeño y de otra vocación habitual de la casa, la de encontrar socios por el camino que valoren la colectividad, nacen las ‘Sesiones Underground’. Gracias a David Manzullo y a los Locales Underground, que gestiona junto a Sandra Cristóbal, se ha creado un particular ecosistema musical nuevo en Murcia que ha recibido con las puertas abiertas a una especie en peligro de extinción como la nuestra. Unidos, y recolectando nuevas colaboraciones por el camino, iniciamos un formato que siempre hemos perseguido hasta contar, ahora sí, con los medios necesarios: el del programa-concierto de radio. Los cimientos ya están bien colocados, numerosos grupos flotan en nuestra cabeza y pasarán por aquí. La temporada que comenzará en septiembre promete y las dos primeras piezas (que incluyen audio y vídeo de lo acontecido) ya están listas. Cabe aclarar una cosa: empezamos nuestra aventura por el capítulo #2, ya que los caprichos de la informática han hecho que explote uno de nuestros ordenadores por los aires con el programa #1 en su interior. Lo recuperaremos en unos días, porque los datos se han salvado, y así podremos disfrutar de la estupenda sesión inaugural que nos brindaron Los Deformes.

Presentamos en esta edición de nuestras sesiones un disco redondo que se acaba de publicar desde Murcia para el trozo de mundo que quiera escucharlo. Después de unas cuantas escuchas y de verlo interpretado en directo, podemos decir que ese círculo que han conseguido cerrar bajo la idea del álbum conceptual contiene grandes canciones, interconectadas y arregladas con la pericia y dedicación del artesano clásico del rock. Los guiños al pop de juegos de voces, al folk lisérgico, a la música negra y, en definitiva el ambiente de banda real que transpiran, hace de The Meatpies una propuesta muy disfrutable. De ahí ha salido ‘Babyrousa’, que así se llama el disco, y en eso se basa nuestra charla con ellos entre intensas interpretaciones en directo de su nuevo disco y algún que otro regalo en forma de bis. Un placer, zagales.

– 25 Express
– Salvation
– Nicole
– Lullaby
– Voices
– Down The Road
– Sweet Candy (Inédita)
– Praise You (Fatboy Slim)

Fotocrónica: Un placer, señor Minott

Cálido, contenido, imperfecto, real… Muy real, con una pasmosa naturalidad y tempo pegajosamente tropical, así fue el concierto que ofreció el pasado viernes, en Musik, Albert Minott, embajador jamaicano del mento y uno de los acontecimientos de la temporada por esta zona. Estuvo bien rodeado por la solvente (y muy nuestra) The Ben Gunn Mento Band, que disfrutaron como enanos el merecido premio que les ha caído tras años de apuesta por esta música, origen de muchas cosas y expresión de tantas otras que componen la cotidianidad en Jamaica. Con algo de suerte añadida, los murcianos visitarán el mitificado país y grabarán música in situ, conmemorando algo así como el año del mento en un partido de vuelta que cerrará este pintoresco círculo abierto en Murcia. Hablamos, en definitiva, de música popular, que llega más al oyente abierto de miras en busca del pellizco natural de la canción que al afectado por el filtro de la sofisticación o cualquier otra impostura de las muchas posibles. A veces una voz bien quebrada basta para sugerirte toda una vida en un puñado de canciones en un bar cualquiera en Murcia. Un placer, señor Minott.

Escucha ‘Get a Life’, el nuevo disco de MOTT

Hay nuevo disco de MOTT.

No se puede esquivar la importancia del Miradoor Estudio en este trabajo que hoy escupen al mundo. Obviamente, está grabado allí, porque Marc Omega practicamente vive entre sus paredes maquinando cada vez más producciones de grupos diversos hasta que se le calienta el morro y dice “¡nosotros también queremos y sabemos cómo hacerlo!”. Entonces sale al monte y grita los nombres de Lars y Airon al cielo. Siempre aparecen y empiezan a tantearse hasta que tienen los ojos rojos y la vena hinchada. Y los temas se encadenan. Y es importante que estén ahí, en el Miradoor, al dente, con las válvulas crujientes. 

En lo técnico, su sonido, nos encontramos con una de las mayores virtudes de esta colección de canciones. Suenan a busqueda de la eterna juventud, a oscuridad desencantada, intensos, transparentes en sus referencias y despreocupados pese al desencanto. Su arma es esa despreocupación, que bien canalizada se traduce en naturalidad. Hay que saber producirla, también. Luego está el ruido, que es más bien su aliado, y yo diría que un vehículo que en este segundo disco los aparca en 2017, no tanto en esos 90 nombrados hasta el hastío últimamente. MOTT es un grupo de ahora haciendo música de ahora, como tantos otros y al contrario que muchos.

Y Marco ha podido colar al final su balada al final del disco.

El resto son riffs engorilados y una base rítmica endiablada. Dadle al play y disfrutad del conjunto imperfecto.

Ale, a hacer flashback: ‘Adiós Bicio Urbano’

Seguimos meneando nuestro archivo audiovisual y desempolvando piezas que nos trasladan a nuestros primeros pasos en la itinerancia radiofónica. El 2017 lo comenzamos sin el local de Bicio Urbano, uno de nuestros lugares favoritos. La tienda física cierra aunque el espíritu sigue y la venta online también. Pero claro, a efectos de radio, nos quedamos sin una de nuestras sedes. Solo le podemos decir gracias a Paco por su cálida acogida y su pasión por la música. Lo hacemos con este vídeo que sirve también para vernos trabajar un poco desde dentro.

¡Pájaro presidente!

Lo gritaría en su presencia. Él se reiría y pediría otra caña. O se enchufaría un cigarro. Quizá lo colocaría un momento en el clavijero de su guitarra mientras la templa, quizá no. Seguro que encontraría un giro con tintes cómicos para tan solemne y etílica proclamación. Andrés Herrera ‘Pájaro’ debería presidir algo, una república federal, alguna nación de naciones, el desierto de Tabernas, la comunidad en la que vive o su bar de cabecera. Algo. 

Si Donald puede, Andrés debe; si Mariano cuela, Andrés más; si Susana lo hace, Andrés lo haría mejor. O peor aún, pero con arte. Vivimos en la época del plástico y necesitamos héroes de madera noble, la que sirve para hacer la mejor música. “Pájaro” es su apodo y el nombre de su banda, que también está hecha de buena madera y preside muchos de nuestros ratos de evasión. Encima del escenario manda el crujido de sus válvulas, mezclado con retazos de esa literatura musical que los leídos le niegan al viejo Dylan, ruido evocador de la Sevilla inquieta buscadora de armonías de oro. A través de Pájaro llegas a muchos sitios, Silvio te abre la puerta con la copa en la mano al grito de “¡avanti con la guaracha!”, te pasea por una película de celuloide gastado con banda sonora de Manuel de Falla, Dogo, sus Mercenarios, los Saxos del Averno, Smash, Carosone, El Twanguero, Buscaglione, Veneno, Morricone e incluso la Banda del Cristo de las Tres Caídas de Tríana. ¡Vade retro, capillitas!, los verdaderos apóstoles paganos de la semana santa ya están elegidos. ¡Cómo no van a presidir algo!

El mundo ya se ha derrumbado, nos ha pillado en la red social de turno, una notificación nos lo confirmará. El apocalipsis ya ocurrió y a Pájaro le pilló tocando en un teatro construido con el humo de sus propios cigarros. No paran de fumar y trenzar instrumentos, han matado al ángel y no tienen tiempo para la redención. Su éxito es relativo, menor de lo deseado por su militancia fiel. La banca no perdona, siempre gana, y hay que tocar. Por mí que no paren nunca, menos aún ahora que vienen a mi ciudad con banda, por primera vez, con lo que cuesta hacer eso en los tiempos que corren. Presidirán el escenario del Teatro Circo, desde el que lo verán todo sabiendo que tú también vendrás.  

 Presidir es, entre otras acepciones, destacar en lo que haces. Andrés Herrera preside sin ensuciar su música con política, pero guiñándole el ojo al pensamiento crítico desde el escenario, sin perder el humor, mientras afina. No queremos más políticos. Queremos héroes de madera noble, flotar en la ensoñación eterna del desierto cinematográfico, tan vacío de obstáculos y lleno de referencias a la vez. Pájaro es la banda que te lleva a ese lugar por el camino más largo, pasan de las autopistas de peaje, hay mucho que ver hasta llegar al destino. Y parar en el bar. 

 Pájaro llega a la ciudad presentando ‘He matado el ángel’, un disco que comienza con un apocalipsis presidido por una corneta. El apocalipsis como principio, curiosa paradoja, me la quedo. 

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PÁJARO + VENCEJO

JUEVES 10 DE NOVIEMBRE

TEATRO CIRCO DE MURCIA, 21:00 h

Entradas aquí 

Ale, a hacer flashback: ‘Alien Tango en acústico en Chiribiri’

Teníamos una cámara de HD a todo confort para grabar lo que ocurriera aquella tarde en Chiribiri, pero nos faltaban manos, así que tuvimos que tirar también del móvil de nuestra anfitriona (Mati, gracias por el local y por el pulso con el móvil), por ejemplo en la canción con la que los zagales psicotrópicos de Alien Tango comenzaron su acústico en Casa Chiribiri, ‘Honey’. ¿No os gustaba el lo-fi? Era la primera vez que actuaban en este formato juntos y, según explicaron en el programa, apenas habían ensayado. Aún así, creemos que esta toma tiene un encanto especial. Frases como “I love you more than I love lasers” deberían quedarse para siempre en nuestro acervo cultural. Y a cambio podríamos eliminar la palabra “acervo”.

Continuaron con ‘Dancing in the void’, groove y falsete, una combinación ganadora desde siempre. Para salir a la calle mirando sexy a la gente después de escucharla. Es una canción que funciona en todos los formatos, porque es buena y rescata los mejores fantasmas del pasado más negro y bailarín. En acústico destacan más aún los juegos de voces. Otro regalo para el programa y para todos los que prestan sus tímpanos y retinas al mismo, registrado por Víctor Martínez y montado sin muchos aspavientos. Gracias a la pareja de enamorados que posaron sentados a la entrada de Chiribiri.

Luego vinieron más, alguna inédita incluso y alguna sorpresa en forma de versión, pero si queréis escucharlas tendréis que hacerlo en el programa, que lo podéis encontrar AQUÍ.

Ale, a hacer flashback: ‘Con Bosco en la huerta de Moretti’

Seguimos jugando con la producción audiovisual y haciendo emerger hasta la superficie nuestro archivo. Con motivo de la publicación en vinilo del disco de Bosco hemos querido asomar la cabeza por un agujero espacio-temporal, hasta llegar a la tarde que compartimos con ellos, hace un par de años, hablando de su entonces recién terminado disco (sí, han tardado todo este tiempo en publicarlo en vinilo, ¡son como nosotros!). Y haciendo radio. Nuestro amigo Pablo Jordán se trajo la cámara y grabó el encuentro, como inicio que fue de la ‘turné’ sin fin que seguimos realizando. Ahora, montado como se merece, lo hacemos aparecer como un conejo de una chistera. ¿Llegaremos a inventar el “radiocumental”?¿Estará inventado ya? Como vamos a nuestro aire nos da igual.

PD: Por cierto, cumplimos cuatro años hace na’, valga esto mismo para celebrarlo.

Fotocrónica: ‘T&L en el Primavera de Oporto. Sábado’


ALGIERS:

Si dijera del todo la verdad, tendría que afirmar que a Algiers, americanos del sur, “los tengo en observación”. Y es así porque no entiendo aún si lo que hacen es una música desprejuiciada y llena de aristas, fruto de la mezcla de géneros (post punk, gospel, pinceladas de industrial..) o algo excesivamente pretencioso. Tener así a un grupo, en cuarentena, sería en todo caso pretencioso por mi parte, así que digamos que simplemente es una banda que llama bastante mi atención. Fue mi primer concierto del sábado, aún calentando tras dos días de festival. En mi encuentro con Algiers en directo pude confirmar que esas aristas de su música no son tan profundas como esperaba y que a su efectiva propuesta le faltan algunas canciones más que me vuelen la cabeza para no quedarse en “efectista”. Extraños y dramáticos cuando tiran de colchón experimental, algo más profundos e interesantes cuando alcanzan la plenitud del gospel oscuro que a veces persiguen. Tienen discurso político, querencia afroamericana en las melodías vocales y una intensa vocación interpretativa. A mí me faltaron canciones, como digo, pero ellos sudaron bien la camisa mientras saboreábamos las primeras cervezas frías de la jornada. Y dio mucho gusto pegarse un chute de negritud en un festival bastante blanquito por lo general. Pegadle una escucha.

 

 

CAR SEAT HEADREST:

Ya lo sabe todo el mundo que me acompañaba durante el viaje y los que han cometido la imprudencia de preguntarme sobre el festival. Tarareo las canciones de Car Seat Headrest a diario; y Will Toledo es muy joven; y ha grabado doce discos; y los tiene accesibles en Bandcamp; y suena a ese indie-rock-medio-nerd-old-school que tantas ganas de vivir ha dado a los inadaptados americanos y de medio mundo durante los últimos 30 años; y ahora ha fichado por Matador Records, que tienen el olfato fino, publicando un discazo, ‘Teens Of Denial’, lleno de himnos; y tiene cara de pringao pero un vozarrón; y sus compañeros de banda siguen las mismas coordenadas; y la gente (muchos insultantemente jóvenes como ellos) coreaba sus letras en las primeras filas; y suenan como un cañón; y dominan el arte de la canción pop sin descuidar la contundencia en las guitarras.

Y menuda brasa he pegado con el grupito durante unas semanas, pero creo que merecen la pena. Se trata de las canciones, siempre se trata de eso al final. Gran concierto el que hicieron, cuyo prólogo fue una versión libre del ‘Creep’ de Radiohead unas horas antes, cuando vieron que durante las pruebas de sonido, con el recinto ya abierto, se les acumulaban unas cuantas decenas de personas interesadas por ellos. Apunta el nombre, aunque sea largo.

 

 

TITUS ANDRONICUS:

Las batallitas en este tipo de crónicas parecen quedar bien, así que le haré un guiño a este subgénero contando que la primera vez que vi a Titus Andronicus, muy lejos de mi casa y compartiendo cartel con mis admirados Yo La Tengo, su cantante Patrick Stickles llevaba la misma barba frondosa que luce en ocasiones. Eso fue al principio del concierto, porque al final llegó sin barba y envuelto en una bandera de New Jersey, ya que decidió afeitarse en directo y de forma tan tosca como productiva para el espectáculo. Desde entonces soy admirador de esta banda, de una forma tan irracional como la que ellos emplean para contar sus interminables historias. Una canción punk de cinco o seis minutos no es normal, ese tono de neurótico entonando melodías de taberna para contar parrafadas literarias tampoco. Y como no es normal me gusta. Shane McGowan estaría de acuerdo, si sus piños nuevos no le han restado el poco juicio que le debe quedar entre tanto alcohol.

Resulta extraño su concepto de ópera rock (citan obras de Nietzsche o Jamison entre sus referentes temáticos), que en su última entrega se ha concretado en un disco con 29 cortes, ‘The Most Lamentable Tragedy’. No suele cuadrar todo esto que cuento con la realidad de sus directos. Porque podrían ser un rollo espeso y cultureta mirado sobre el papel, pero realmente son la hostia. Suponen una experiencia intensa y catártica, que abraza el punk rock pero con la sensación de que te han contado muchas cosas, pese a la eterna barrera del inglés en nuestro caso. Además, el bueno de Patrick estaba muy afónico la última vez que lo vi liarla parda hace unos años y en esta ocasión rugía como un bellaco. También son uno o dos menos, sin que por ello se resienta el concierto. Su próximo disco será en directo, por cierto, a ver qué tal.

Qué gran día fue este sábado en Oporto, cómo nos dejamos apalear a guitarrazos. La cara oscura del asunto es que nos perdimos a los esperados Drive Like Jehu porque actuaban a la vez, hubo que elegir.

 

 

TY SEGALL & THE MUGGERS:

Una vez me crucé Memphis con amigos para llegar a una pequeña tienda que se llamaba Goner Records. Fue lo más parecido a una peregrinación que hemos hecho en nuestra vida. Un calor asfixiante, un sitio muy lejano pero sorprendentemente familiar, dentro de nuestro mundo particular de tiendas de discos, cocheras y locales de conciertos desconchados. Era 2011 y llevaba algún tiempo medio obsesionado con Jay Reatard, que nació allí, donde también murió prematuramente en 2010 tras ponerse hasta el culo. Mientras tenía mi copia del ‘Blood Visions’ en la mano, lista para llevármela a casa, me acordé de mi amigo Costalero y su “acho, tráeme algo”. Le compré una chapa feísima, pero era de la portada del ‘Melted’ de Ty Segall, un zagal jovencico con incontinencia creativa que ya estaba haciendo mucho ruido. Pese a venir de la Costa Oeste y, a priori, no compartir escena, siempre lo he ligado mucho a Jay Reatard, por su asombrosa capacidad de proyectar el ruido, añadiéndole encanto pop sin perder actitud por el camino. De hecho, para mí era el legítimo depositario del cetro real de la bestia del garage punk de Memphis. Aunque sabemos el chupe que supone una monarquía para un estado, en el fondo tenemos la cabeza llena de mierda monárquica y acabamos viendo lógico que, muerto el rey, necesitemos un sucesor que cubra el hueco.

Todo eso, salvo que alguien se manifieste a favor, ocurría (y ocurre) solo en mi cabeza, que siempre aparece algún listo que te enturbia tu maravillosa historia con interferencias. Si tú tienes otra historia, escríbela, ésta es la de mi cabeza.

La misma cabeza con ojos, llena de música, que flipó con el ‘Twins’, le hizo un hueco a White Fence y Mikal Cronin en su imaginario particular gracias a sus discos compartidos con Ty, descansó del ibuprofeno con el genial y reposado ‘Sleeper’ y vio al californiano tocar techo con ‘Manipulator’, que ha llegado a mucho público porque es muy bueno, no se me ocurre otro motivo (su presentación en Madrid fue una bacanal de distorsión). Ty Segall se ha convertido en una especie de sucio predicador con mono de trabajo que mantiene la calma, soltando su letanía mientras su banda toca a la máxima intensidad y la gente se da capones en las primeras filas. Tiene loca a la juventud y a los aspirantes a puretas por igual, la senectud musical no le acaba de dar la aprobación del todo. Su aventura con The Muggers está claramente orientada al directo (el disco no está mal pero los ha hecho mejores) y ahora mismo están mandando en lo suyo, haciendo grandes bolos. Lo mismo no te gusta, así va esto, pero si vives en esta época y sueles hablar de rock’n roll no deberías obviarlo. No iba con la intención de hacer pogo y acabar sudado de noche, pero acabé rompiéndole el flash a un fotógrafo con la cabeza. Sin querer, claro. Con esto y la foto, creo tener la crónica del concierto de Oporto hecha. Ah, terminó con un contundente ‘L.A. Woman’ de los Doors, saturándola para nuestro gozo comunal. Todo ocurrió en el mejor escenario del festival, el conocido como ATP antes de la quiebra, ahora denominado con un simple “.” .

 

 

ROYAL HEADACHE:

Shogun es Royal Headache. Sus compañeros (“sin ellos todo sería peor para mí”) también, claro, pero sin él no existiría el grupo. Más bien sin sus fantasmas, los que le amargan la vida a diario y se convierten en canciones de estructuras mínimas y gran carga emotiva. Hay mucho desamor en general en Royal Headache, en formato rabioso, todo el rato como gato panza arriba. No sé si un gato podría estar tan desencantado pero Shogun sí. Hace un par de días mi compadre Alfonso me enseñó una entrevista del Ruta 66 en la que lo explica todo.

“Siento el peso de esa gran losa, saber que la banda está viviendo su mejor momento y que al mismo tiempo yo me siento tan roto. Todo el mundo nos dice que disfrutemos del éxito, pero para mí esto es el vivo retrato de un fracaso personal”. Así lo expresa y así es literalmente, ya que su gran desengaño vertebra su música. “Es por eso que me sentía un poco incómodo con la gira europea”, dice, “pero no puedo cantar más esos temas; las conversaciones acaban girando en torno a ese disco y es mentalmente agotador”.

Tras el debut del grupo, Shogun ya colapsó, volviendo a su curro gris, que dice aportarle estabilidad, con la vuelta unos años después han triunfado más todavía gracias a que ‘High’ les ha quedado redondo y es un disco muy sincero. En directo, su sinceridad emotiva se intensifica al verlo menearse por el escenario en una perpetua crisis nerviosa, mientras sus compañeros tocan impertérritos. Su voz impresiona, el resto de músicos la sostiene ante la fragilidad que esconden sus rugidos. Me gustó, es uno de los grupos que más escucho últimamente, pero también me abrumó tanta inestabilidad. Un poco antes de terminar el concierto soltó un crudo y seco “almost finished” con un marcado y urgente acento australiano que dice mucho de la forma en la que éste hombre se comunica, a borbotones.