Edi Pou (Vivalanumeración): “La música popular puede ser tan compleja como la culta”

Edi Pou es un músico que, sin sacrificar ni un ápice de calidad en la ejecución de sus canciones, siempre demuestra originalidad, capacidad de sorprender y, en el buen sentido de la palabra, extravagancia. Llevamos ya un buen puñado de años pudiendo disfrutar de esta faceta suya en Za! y Los Sara Fontan, grupos en los que, entre otras cosas, se encarga de tocar la batería. Su otra faceta es la de periodista y desde 2018 podemos gozar de lo que supone extrapolar su carácter como músico a la radiodifusión en Vivalanumeración. Este es un programa de radio en el que Edi, de una manera increíblemente amena, nos deleita con su buen gusto y sabiduría sobre música, con especial atención a las canciones con características rítmicas peculiares.

Esta es ya la cuarta temporada del programa, pero creo que la peculiaridad del mismo permite remontarnos a su origen. ¿Cómo surge la idea de hacer Vivalanumeración? ¿En qué momento decides hacer un programa de radio dedicado a patrones rítmicos poco frecuentes?
La idea surge de mi trastorno obsesivo-compulsivo por clasificar. Antes de hacer el programa, ya configuraba listas ordenando las canciones por sus características rítmicas o tonales, independientemente del estilo y la época. Me gusta contar y analizar la música por dentro, es otra forma de gozar de ella. Quizá por eso me gusta tanto el minimalismo de gente como Steve Reich o Terry Riley, porque su música (muy influenciada por la polirritmia de la música popular africana) se basa en el cruce de compases, en crear texturas donde el cerebro intenta encontrar dónde está el “uno”, pero la respuesta a esa pregunta es múltiple y cambiante.
Dicho esto, cuando me propusieron de hacer un programa para la red de radios comunitarias de Barcelona (XRCB), sólo tuve que poner palabras entre los temas de esas listas que ya tenía. Una vez me puse a hacerlo, me di cuenta de que disfrutaba compartiendo mi trastorno, y de que había otra gente que disfrutaba escuchándolo.
Otro motivo por el que decidí centrarme en la estructura de la música por dentro es la voluntad militante de ignorar la música por fuera, de no centrarme en estilos, en escenas, en modas, en ghettos culturales… Creo que deseaba mostrar, con ejemplos, que la música popular puede ser tan compleja como la culta, o que culturas muy distintas comparten patrones similares.

Aunque has demostrado que en esto de los ritmos no hay prácticamente límites, en esta cuarta temporada has decidido dar un pequeño volantazo y reinventarte radiofónicamente con una serie de capítulos temáticos (con ritmos impares siempre, eso sí) y nuevos y sorprendentes giros narrativos. ¿Sentías que se había agotado la fórmula?
Sí: antes de empezar la temporada pensé que no quería repetir un año más de programas clasificados por compases y ritmos. Me aburría la idea, e imaginé que las numerarias y numerarios que escuchan el programa también se aburrirían. Aproveché 10 días de confinamiento “covidiano” en pleno agosto para repensar la fórmula y decidí clasificar las canciones en base a las sensaciones que nos producen. Misterio, rabia, euforia, calma, espiritualidad… Una fórmula que me permitía, una vez más, superar la barrera de estilo, época, escena musical. Eso sí, todas las canciones tienen que poseer alguna de las peculiaridades tratadas en las temporadas anteriores: cambios de ritmo, compases impares, polimetrías, notas infinitas, música sin ritmo alguno, música con cambios de ritmo constantes…
En cuanto a los “giros narrativos”, también empecé a aburrirme de mí mismo, de mi voz, de hacer de periodista radiofónico musical al uso. “La siguiente canción es un melocotonazo”, yatusabes. Como no trabajo en Radio 3, me puedo permitir probar formas distintas y absurdas de presentar las canciones, trucando mi voz, grabando cinco voces que gritan al unísono, hablando conmigo mismo, o conversando con un lector de texto robótico. Y a la buena gente de Radio Primavera Sound no sólo les parece bien, sino que lo celebran.

Siendo un programa de periodicidad mensual, más que el proceso de grabación, que también daría para hablar (sobre todo después de escuchar los programas más recientes), me gustaría conocer cómo es el proceso de preparación de un capítulo de Vivalanumeración. ¿Hay canciones que ya tengas en mente antes de incluso de empezar a idear un programa? ¿Cuánto tiempo te suele llevar completar el setlist? ¿Decides el tema de cada programa cada mes o los tienes ya decididos y ordenados al principio de cada temporada? ¿Sueles recordar con facilidad canciones que se ajusten a cada capítulo o te cuesta dedicarle unas cuantas horas a escuchar y hacer cuentas?
Para empezar, las listas están ahí, antes de que existiese Vivalanumeración, y se van agrandando cada día, cada vez que descubro una canción con un patrón rítmico interesante. En las tres temporadas anteriores, la temática de cada programa ha funcionado así: cuando una de estas listas tenía suficiente buen material para convertirse en programa, la convertía en episodio. En la cuarta temporada, en cambio, he hecho una enumeración previa de 11 sensaciones musicales que voy tratando mensualmente, episodio a episodio.
Antes de grabar, le destino un día entero, o dos, a configurar un setlist que sea suficientemente diverso, investigando músicas que no son tan cercanas a mi background musical, que es el rock experimental. Es ahí donde disfruto más, aprendiendo nuevos sonidos, documentándome sobre otras épocas, sobre culturas musicales infrarrepresentadas… Aprendo mucho haciendo este podcast, y esa es quizás la mayor recompensa.
Grabar es siempre rápido, sin muchas segundas tomas. John Coltrane decía que la primera toma era casi siempre la buena. En mi caso, no es que la primera sea buena, es que la segunda toma es peor que la primera, y la tercera es peor que la segunda. Así que me quedo con la primera.

En el pasado, en algunas entregas, exploraste la opción de los remixes, creando tus propias remezclas para ajustar canciones populares al ritmo que tocara en cada ocasión. ¿Es algo en lo que te hayas planteando profundizar más en próximas temporadas? ¿Y fuera del programa?
Los remixes impares (como convertir un tema de Nirvana, Sinatra, Billie Eilish o Bad Bunny a compás de cinco) son muy divertidos de hacer, pero también me aburrí del chiste y en esta temporada no lo estoy haciendo. A ver qué ocurre en la próxima…

Este es un programa que lleva aparentemente una carga de investigación alta, lo que desde mi punto de vista lo convierte ya en algo gratificante de hacer. Pero por concretar, ¿qué has descubierto gracias al programa que te haya sorprendido o agradado especialmente?
He descubierto muchos artistas, palos tradicionales, escenas enteras, que si no me hubiese puesto a investigar para el programa seguirían siendo desconocidas para mí. Eso es un regalo inmenso. Recuerdo descubrir y devorar toda la música de Meredith Monk (y preguntarme por qué no la conocía antes y sí conocía a tantos colegas suyos, todos hombres), o fascinarme con la música tradicional tanto de los Bosavi de Papúa como los pigmeos Mbuti, un amasijo de polirritmias muy simples a nivel individual, pero complejísimas cuando las escuchas en conjunto. Es una metáfora que me encanta y que nos recuerda que para hacer música increíble no hace falta tener una técnica increíble, sino estar dispuesto a escuchar, a poner atención y dedicación al colectivo.

Supuestamente has grabado entregas de Vivalanumeración, al menos en parte, en un coche en marcha, viajando en tren e incluso en medio del bosque. ¿Cuál es el lugar más raro en el que has grabado o ideado algo para el programa? ¿Hay algún lugar peculiar en el que te gustaría hacerlo?
La mayoría de estos programas en sitios curiosos fueron grabados así… ¡por necesidad! A menudo, la fecha de emisión del programa se acerca y me encuentro de gira. El del tren fue porque me iba a Suiza con Los Sara Fontan, otro en el que estoy de paseo por una ciudad me encontraba en Alemania con ZA!… Siempre intento aprovechar estas circunstancias y sacarle partido: por ejemplo, cuando me iba a tocar con ZA! & la TransMegaCobla a Huesca y compartía coche con Tarta Relena, el día anterior me preparé la playlist de sólo voces y percusiones para comentarla con ellas mientras conducíamos, y luego convertirlo en el episodio “Voces y Percus” de Vivalanumeración.

Hablemos de otros podcasts. Aparte del tuyo, entre mis favoritos actuales están ‘Pop y muerte’ (de Kiko Amat y Benja Villegas, también en Radio Primavera Sound), ‘Media Offline’ (de Carlo Padial, para Playground) y, uno que empecé a escucharlo cuando lo recomendaste en el programa, ‘Infrashow’ (de Miguel Noguera). ¿Qué otros podcasts recomendarías tú?
Me gustaría que hubiera más podcasts de música arriesgada, y si los hay, no los conozco. Uno de los pocos podcasts musicales que escucho cada semana es el Independent Music Podcast, donde en cada episodio presentan 10 nuevas canciones muy variadas entre sí, pero todas comparten ese riesgo, esa sorpresa, esa apuesta fuera de lo normal que agradezco.
En Radio Primavera Sound -donde se emite Vivalanumeración- creo que Andrea Gumes y Ana Pachecho son muy muy buenas abordando cualquier tema con frescor, rigor e inteligencia. Fuera de la música, otro podcast que escucho casi cada semana es Today in Focus de The Guardian: 30 minutos diarios centrados en sólo UNA noticia, tratada a fondo y con especialistas.
Y bueno, luego está el Infrashow de Miguel Noguera, que para mí no es un podcast, ni son episodios: es una performance artística de envergadura que se extiende en el tiempo. Tengo la suerte de haber trabajado y actuado con él hace años, y en momentos de flaqueza del Infrashow -porque es una apuesta dura y desagradecida- le he escrito algún Whatsapp para decirle que, para mí, lo que hace en el podcast con las palabras es lo mismo que hacía Cecil Taylor con las notas: improvisación libre. Pero no free jazz, sino una libertad REAL que supera los estilos, que se vacía totalmente de contenido, que no es nada que se haya dicho antes, porque no se está diciendo absolutamente NADA. Es una obra de arte, es un tratado de filosofía wittgensteniana y al mismo tiempo es un chiste malo, tedioso y que se está alargando mucho.

El otro día estaba en casa de un amigo y encendió la radio. No recuerdo cuando fue la vez anterior que había escuchado un programa de radio en directo en esta era de contenidos a la carta. De las emisoras de radio convencionales lo poco que consumo son programas como Las Noches de Ortega, La Vida Moderna o Nadie sabe nada, que son programas para nada convencionales, grabados y, salvo el primero, con más espectadores que oyentes, porque se emiten en Youtube. ¿Cuál es tu caso?
Pues yo escucho muchísima radio en directo. Soy adicto a Catalunya Informació (que es como la Radio 5 Todo Noticias de la radio pública catalana), la escucho a diario. Cada 30 minutos repiten las noticias, y yo quizás las escucho en bucle 4 veces. Otro trastorno obsesivo-compulsivo. Además, mi coche es viejo y no tiene bluetooth ni nada, por lo que casi cada día me doy una vuelta por la FM y caigo en Cadena Dial, MaximaFM, Rac1, la SER, etc. He trabajado más de 10 años en radios convencionales haciendo directos y me siguen gustando. Eso sí, también he trabajado muchos años en programas de humor y hoy en día no puedo con ellos: haber sido guionista de humor -bajo la presión de las audiencias, los nervios entre bambalinas y las mierdas de los directivos- me ha producido un efecto rechazo que me impide reír con alguien que pretende hacerme reír.

Ya que estamos, recomiéndanos algunos discos que estés escuchando últimamente en el que predominen los ritmos impares, los polirritmos o los patrones atípicos en general…
A ver, lo primero que me viene a la mente son los King Gizzard & the Lizard Wizard, que van a disco por semestre, y todos ellos plagados de ritmos impares, juegos tonales… De discos no sabría decirte muchos ahora mismo, pero el año pasado presencié una velada con tres propuestas repletas de ritmos impares que me voló la cabeza: Yegor Zabelov (acordeonista bielorruso que trabaja con loops y con emoción profunda), 13 Year Cicada (quizás mi grupo europeo favorito, math-pop arriesgado y fresco) y Hassan K (solista francés-iraní que hace surf-metal-árabe la guitarra, un clarinete MIDI y un mando de la Wii, el mejor concierto para el fin de una pandemia).

Para terminar, frivolicemos un poco: ¿A qué renunciarías para evitar un mundo en el que solo hubiera canciones en 4×4?
Renunciaría a tocar la batería -lo que más me gusta en el mundo- si todas las baterías del mundo sonasen en ritmos impares. Entonces, me pillaría un teclado muy simple en el Cash Converters y haría melodías muy tontas, de 4×4 todas, mientras los ritmos de las baterías se van descabalgando y cabalgando de mi melodía, en modo polimétrico, cuatro contra cinco, cuatro contra siete, cuatro contra once, cuatro contra Pi… Y así podría estar hasta el amanecer de los tiempos, feliz.

Hogar: “Ya no distinguimos entre nuestros intereses y nuestras necesidades”

Chimo (guitarra y voz), Javato (bajo y voz) y Oliver (batería y voz) son Hogar, un trío valenciano que factura el mejor punk que te puedes encontrar en la actualidad por estos lares. Elocuente e inconformista, Chimo atiende nuestras preguntas.

Casi dos años después de grabarse, pandemia mediante, se puede escuchar vuestro primer disco (publicado por Mata La Música y Flexidiscos). Para la edición física en vinilo aún faltan algunas semanas, el pre-order está abierto. ¿Cómo ha sido lo de tener vuestras canciones grabadas tanto tiempo y no poder mostrarlas?
Hogar se forma de manera muy natural y rápida, tres colegas que teníamos que acabar sí o sí tocando juntos. Sacamos los temas bastante rápido, sin letras, y decidimos grabarlos. Con la mala suerte de que los cabezales de la grabadora estaban dañados y la grabación queda con una ondulación rara que conforme avanza la cinta se va haciendo más notoria.
De repente nos mandan a casa. Todo mal.
Bajo el poder de la soledad y los pensamientos más limítrofes nacen las letras de Hogar. Ya se va complicando el proyecto y al salir de la cuarentena volvemos a grabar.
Por un lado la impotencia de no poder tocar y sacar de la casa todo eso que lleva uno dentro va apalancando cada vez más el proyecto y haciéndolo más distante… hasta el punto de sufrir disociación, querer cambiar las letras y cosas de esas. Desmotivación total.
Ya todo vuelve a la normalidad, y los amigos nos animan a mover el disco. Entra de nuevo el gusanillo. Van apareciendo conciertos. El hecho de tener eso ahí parado y de cogernos y decirnos: “oye, peña, ¿esto qué?”. Y lo más importante de todo, lo que nos da la última fuerza, es el apoyo de Flexidiscos y Mata La Música. No hay nada que nos haga más felices que dos amigos de forma altruista confíen en nosotros y nos acompañen en el proyecto.
Perdón, respondiendo a tu pregunta: pues ha sido hasta un alivio tardar tanto en sacarlo.
A veces es algo tan personal que uno piensa si es bueno o no exponerse emocionalmente de manera tan directa a que la gente sepa lo que hay dentro de ti. Demasiadas pistas. Hoy en día estoy totalmente orgulloso de esto. O no.

El disco lo grabó Nick Trampolino (Cuello), lo mezcló José Pazos (Futuro Terror) y lo masterizó el australiano Mikey Young (Eddy Current Suppression Ring, Total Control), músicos y supongo que (al menos 2/3) amigos. ¿En qué momento tuvisteis claro que queríais que se encargaran ellos?
En el caso de Mikey Young, somos muy seguidores del movimiento que hay en Australia y especialmente de ese hilo de grupos relacionados como Eddy Current, UV Race, etc. Pensamos que sería un buen plan masterizarlo con él. Pero hoy en día, viendo los resultados, casi que hubiéramos elegido a alguien con una trayectoria más punk. Eso no quita que estemos orgullosísimos del trabajo. De hecho para cosas tipo Total Control sería un candidato estupendo.
En cuanto a Nick, tiene su estudio portátil y ha sido siempre el candidato por excelencia, puesto que hace muy bien su trabajo. Y José, sabiendo cómo trabaja, empleando y exprimiendo la máxima sencillez y pureza…
No sé, creo que está todo en su sitio. Agradecer a los tres su trabajo. A Mikey no lo conocemos, ni él a nosotros, pero gracias igualmente. Y evidentemente fue el primero en cobrar, debido a la inexistente afinidad que nos une.
Para lo próximo queremos hacerlo todo nosotros, nos vemos con fuerzas de hacerlo y además creo que le va mucho al concepto del grupo.

Me acabo de dar cuenta de que no he escuchado vuestro disco nunca sin hacerlo al menos dos veces (o más) seguidas. ¿Qué explicación le veis a esto?
¿En serio? Jo, gracias de corazón. Esto es una cosa que no entendemos y que forma parte de la disociación adquirida con esto de Hogar. En los últimos conciertos había algunas unidades de personas cantando las canciones. Me ha llegado a parecer hasta absurdo a la vez que algo precioso y super reconstituyente. Pero ya saliendo de la autoflagelación y el victimismo, parece ser que algunas de las personas que pierden su tiempo en escuchar Hogar se han podido ver reflejadas en las letras. No sé, es muy extraño y, joder, al final la música es sentirte vulnerable, libre. Se trata de ser tú mismo y no sé, pensando que eso sería algo malo, resulta ser algo precioso. En términos musicales la música es frenética, el charles cerradito y rapidito, melodías en la voz… Esta explicación debería ser cortesía del que lo escucha. Nosotros no pensamos en nada más que en tocar los tres y ver que salía, ninguna ambición más que hacerlo lo más natural posible .

Si nos centramos en Valencia, lugar en el que al menos visto desde aquí la escena underground goza de buena salud, aparte de Finale, Paz SS o Podium, bandas en las que estáis implicados y que ya recomiendo yo, ¿con qué bandas os sentís hermanados?
Al final la salud es lo que importa y Valencia sistemáticamente nunca ha gozado de buena salud. Ahora hay un resurgir de bandas nuevas y es un buen momento de lanzar otro tipo de propósito para que podamos disfrutar todos, de entender que hay muchos tipos de personas y que el disfrute personal no tiene que limitar el disfrute ajeno. Y sobre todo de levantar la mirada hacia el mundo para tratar de ser mejores personas. Hay algo de lo que no se habla mucho, pero al final es lo que somos, un colectivo de personas. Pero reafirmo que el rollito de Valencia está en un momento musical brutal y hay grupazos nuevos como Perdón por todo, Mecherete, Disli, Colisión, La Culpa, Presagio, Caída o Amor, que te recomendamos muy fuertemente.

¿En qué medida pensáis que la existencia de espacios como La Residencia contribuyen a la proliferación de bandas en una ciudad relativamente grande como la vuestra?
Sitios como La Residencia son indispensables a la hora de educarnos con unos valores y una manera de hacer las cosas al margen de los intereses, mediante el trato directo y el trabajo en equipo, y de llevar esos valores a la práctica y a la organización. Como muchos colectivos hay situaciones en las que se les pone entre la espada y la pared a la hora de tomar decisiones de cara al público y es un trabajo que de manera individual es invisible y por eso aplaudo y valoro su trabajo. Al final es gente que trabaja y se lo curra para que haya puntos donde nos podamos expresar en función de nuestras inquietudes.

La primera vez que escribí algo sobre vosotros, para la gente que no os conociera, puse que lo vuestro es punk de la misma liga que La URSS, Biznaga, Futuro Terror o Nadsat. ¿Os sentís identificados con estas bandas? ¿Con qué bandas no valenciana lo hacéis?
Puede ser que Hogar esté en un punto raro a la hora de clasificar. Han llegado a decir que tenemos influencia de Carolina Durante. Por favor, vamos a ver, la única vez que los he escuchado ha sido a raíz de esa crítica y mi impresión fue que no tenemos absolutamente nada que ver. Por otro lado sí que veo bastante razonable y gratificante la comparación con Los Claveles, que oye, mira, no lo habíamos pensado, pero me la guardo, todo un halago. Por nuestra parte le veo un símil bastante guay con Rata Negra. Probablemente nos haya influenciado. O no, no lo sé, pero nos encanta Rata Negra. Con Biznaga le encuentro yo menos parecido. Con Nadsat toqué una vez con Techo Lunar en La Mistelera y fue muy familiar y bonito. Un saludo a Nadsat. Pero, igual que con La URSS, los veo más parecidos entre sí. Con Futuro Terror hay influencia directa. Alicante y Benidorm están al lado y muchos de los que hoy hacemos nuestros tejemanejes en Valencia los hacíamos más por la zona de Alicante y esta gente tenía grupos muy guays en aquella época que me petan el cerebro, como Los Plátanos por ejemplo.
Voy a poner un ejemplo menos asequible, pero sí, producto nacional y nunca mejor dicho, porque menudos canallas, jejeje: Los Nikis. También, por algún motivo, la forma de tocar nos recordaba al principio a los Adolescents o grupos así, que no podría comparar con ninguno de por aquí. Al final el sonido que nos mola a cada uno se va fusionando con el de los otros y van saliendo las bandas. Igual por eso podría parecer que una ciudad tiene un sonido característico o algo así.

Esta temporada invierno/primavera tenéis por fin varios conciertos fuera de Valencia en poco tiempo. Mientras tanto os habéis dejado ver alguna vez en vuestra ciudad. Pero antes de todo esto, al terminar el confinamiento, os tocó hacer unos cuantos bolos en lugares raros y de forma imprevista. ¿Qué sacasteis en positivo de aquella experiencia?
La liberación de tocar en una situación tan rara. Era el principio de la pandemia y todo el mundo pensaba que ya podríamos tocar y bailar, no sabíamos a lo que nos exponíamos y tampoco estaban las leyes tan consolidadas al respecto. A partir de ahí, ya era imposible tocar en cualquier sitio, ya que te podría caer un buen marrón. Después de eso ya mundo sillas y mesas y nosotros no andábamos nada motivados, como contaba antes. Intentamos hacer una gira por el norte y se canceló toda de un día para otro. La verdad que fue raro, tanta incertidumbre no te deja disfrutar mucho. Se queda un recuerdo variopinto.

En la presentación de la banda en Instagram hace dos años decíais que venís a hablar, entre otras muchas cosas, de lo frito que tenemos el cerebro de tanto mirar el móvil y aquí estoy yo, escribiendo esto directamente en las notas del mío y recordando la de veces que últimamente se me olvida lo que realmente quería hacer o buscar cuando me pongo a mirarlo en el mismo. ¿Somos una sociedad dispersa? ¿Pensáis que es algo, en términos generales, generacional o más bien global?
Lo frito que tenemos el cerebro por el móvil y otras cosas. Pero queda más actual decir el móvil y así nos entendemos todo el mundo. ¿Pero qué es el móvil? ¿Una dependencia más? ¿Una forma de esclavitud más? ¿Una manera más de controlar el mundo? ¿Otro tipo de droga más? Hay muchas otras herramientas que están en nuestras manos y que generan un efecto antagónico en nuestras vidas. En cambio lo vemos como una liberación, una herramienta hacia el futuro y hacia la mejora de nuestra calidad de vida. Podría serlo, pero no lo es. O es irrelevante o no. Y como consecuencia somos una sociedad dispersa, cero comprometida, egoísta y absolutamente controlada. Por lo tanto, dejamos todo el trabajo hecho al poder. Lo del teléfono hace referencia a cómo está hoy en día la sociedad, totalmente domotizada. Es el símbolo de la época. Somos una mierda de gente en términos generales y en términos generacionales. ¿Qué pensábamos, que la guerra no nos la íbamos a comer más? ¿Que estamos todos ya muy bien asentados con una buena flor en el culo? En conclusión, creo que el móvil va a ser un punto de cambio evolutivo influenciado por el interés del ser humano hacia un camino no natural. No sé, como en la peli de Wally, como en Benidorm… Puede que lleguemos a dejar de andar, a dejar de tener relaciones de contacto humano. No sé, una especie de futuro como en Matrix en el caso hipotético de que esto se consolide. A no ser que pase como en Mad Max, que no sabría qué decirte, jajaja. Al fin y al cabo aquí estamos sufriendo un golpe de realidad los acomodados y lo estamos viendo gracias al teléfono móvil, porque en la tele poco vamos a sacar en conclusión. Pero da igual, al final todo cae por su propio peso antes de que pase cualquier cosa determinante. Aunque de nada sirve lo determinante cuando el poder máximo manipula y tapa la realidad en función de su interés, para que sigamos viendo el móvil o drogándonos. Un claro ejemplo de la incongruencia y de que lo que te venden nunca es lo que has comprado. El pez que se muerde la cola.

Para acabar, pero no por ello menos importante: ¿Qué es lo que hay?
Lo que hay es lo que hay. Hollywood y Disney son propaganda militar. Nuestras ambiciones son mentiras y nuestros sueños son falsos. Como digo en la canción ‘Penúltima generación’, ya no distinguimos entre nuestros intereses y nuestras necesidades. Lo que hay es la aceptación de lo que nos pasa. La decepción, la incertidumbre, la depresión o la ansiedad son cosas horribles. Dejas de ser tú mismo y hasta que no empiezas de cero a quererte y a valorarte, como cuando gozabas de la inocencia infantil, no te das cuenta de que lo que ves es lo que hay y de que no eres el centro de la Tierra, pero sí una piedra de un gran muro. No hay más. Bueno, sí: miseria, hambre y guerra. Parece que algunos ya no nos acordamos de lo que se siente. Otros sí lo ven y otros hasta lo disfrutan.

Ana Andújar (Dare to be one of us, girl): “El curro es de las artistas, por eso para mí es imprescindible hablar en plural”

Dare to be one of us, girl se autopresenta como “un webzine con el propósito de poner en valor el trabajo de nuestras artistas favoritas bajo un punto de vista inclusivo, reivindicativo y un poquico macarra”. Y en esas lleva, con Ana Andújar siempre al frente, desde 2014, reivindicando el DIY, la diversidad, la hermandad y el amor por la creatividad. Pero seguro que ella te lo puede explicar mucho mejor que yo, así que entremos en materia…

Volvamos a 2014. ¿Cómo nace Dare to be one of us, girl? ¿Parte de una necesidad personal de expresarte, canalizándolo a través del feminismo, el DIY y la exposición del trabajo de tus artistas favoritas, o parte de tu activismo feminista, en búsqueda de un medio de visibilización para esta causa?
Todo empieza con la pretensión de calmar mis ínfulas periodísticas, que tenía bajo tierra al dedicarle tanto esfuerzo a la docencia. Me interesaba hablar de la cultura que consumía, punkarrismos y fanzines cuyo espíritu más macarra y auténtico personificaban mis amigas. Luego me di cuenta de que casi toda la atención se la llevaban los chicos, y a pesar de que en todos los saraos estaba rodeada de colegas que dibujaban, hacían fotos o escribían, ahí estábamos todas viendo a los patanes de nuestros novios tocar la guitarra en el 12&medio. Quería crear un archivo artístico de mujeres en Murcia para reconocer ese trabajo que por entonces yo pensaba que tenía poco crédito en la escenita y los medios (sí, esos dos que piensas) alternativos de la ciudad.
Por todo esto, el blog ya era feminista per se, y yo también he ido aprendiendo en estos años. En una de las primeras entrevistas que me hicieron contesté un montón de gilipolleces al respecto: me comió el síndrome de la impostora y estaba a la defensiva con las preguntas del chaval que se me puso delante y que yo creía solo iba a tocarme las narices. Le solté buenas perlas, como que a nadie le importaba Simone de Beauvoir y cosas así: la esencia de la idea sigo manteniéndola, pues para ser feminista no tienes que estudiar como si te presentaras a la Fulbright (véase el valor ideológico a la causa de personas mayores analfabetas), pero ahora puntualizaría. Leer y formarte, entender otros puntos de vista y compartir experiencias, siempre te harán más fuerte, sobre todo cuando el enemigo a batir se nos está poniendo farruco. El feminismo está además en desarrollo y cambio constante. Me he dado cuenta que el activismo blanco y universitario, como puede ser el de este medio, tiene que dejar espacio a otras voces y es un gustazo poder aprender de otras compas. También he visto que gracias a la turra estos años con ‘DareGirl’ algunos amigos y conocidos (remarquemos que “cuanti” más guay y moderno suele ser el espectro, “cuanti” más machismo te puedes encontrar) han cambiado su pensamiento y evolucionado con nosotras. La intención es estar presentes todo el rato, atender a la diversidad y no retroceder ni un paso.

Aunque en ocasiones cuentas con la colaboración de compañeras en el webzine, el grueso de contenidos del mismo llevan tu firma. No obstante, desde el comienzo has usado el plural mayestático en tus textos. ¿Se puede considerar esto una forma de sororidad? ¿Una invitación abierta a nuevas compañeras a formar parte del proyecto?
El webzine se nutre del trabajo de las artistas, mostrándolo y reivindicándolo, bien como reseña, post o entrevista. El curro es suyo, por eso para mí es imprescindible hablar en plural. Por lo demás, la puerta siempre ha estado y estará abierta a colaboraciones de amigas y desconocidas que saben bien el rollo de ‘DareGirl’ (básicamente, hablar de lo que te mole, y si tiene carga social, mejor). Somos una plantilla inestable y a la vez un club sólido. Hay gente que lo sigue desde el principio y eso también es colaborar y apuntalar el proyecto. Siendo una página que se hace desde la gratuidad absoluta, sin publi ni ataduras -nadie cobra ni paga una perrica aquí- tiene más mérito que todo artículo o colaboración, hasta la imagen de la página que debo en su día al Comodín de la Helvética y a Casa Chiribiri en los últimos tiempos, me ha llegado como una forma de apoyo, porque ellxs también conectaban con el proyecto. Mucha suerte la mía.

Toda disciplina (no solo) artística tiene hueco en ‘Daregirl’, pero diría que la música y la literatura son las que más peso tienen en el proyecto. ¿Es algo premeditado o simplemente van surgiendo así los contenidos?
Se me ve el plumero porque son las disciplinas que más me apasionan. Desde el principio lo sentenciamos en la web: esto no era un medio de información, sino un webzine totalmente subjetivo donde se hablaba solo de las cosas que nos ponían erectas. Al principio alguien comentó que el tono era demasiado buenista, porque solo se escribían críticas positivas, que nos gustaba todo. Pues claro, para poner peña a caldo ya tienes el twitter de Soto Ivars. La literatura y la música que encuentras aquí es la que me toca el corazón: lo mismo te vale para echarte a llorar en los brazos de tu bestie que te anima a salir hasta amanecer sin recuerdos en un carguero hacia Rota o te dan ganas de echarte a la calle a quemar cositas.

Repartes las publicaciones por días: música los lunes, literatura los martes, “arty” los miércoles… ¡y los jueves Murcia! ¿Piensa global, actúa local?
Era la idea principal, centrarse en Murcia. Y ocho años después no iba la cosa mal encaminada, porque sigue habiendo cantera en la que picar. Esta región tiene taras muy gordas respecto a la educación y la cultura, empezando por quien está al cargo y siguiendo por las políticas de amiguismo que solo dejan crecer a unxs cuantxs. Gracias al webzine he conocido a peña increíble, y seguro que hay artistazas que se me escapan, pero sigo con el objetivo de recopilar el talento femenino (por muy chusca que suene esa frase ahora) para demostrar(me) que Murcia no es tan rancia como a veces a nosotras mismas nos parece.

En 2019, para celebrar el quinto aniversario, publicaste un fanzine con un recopilatorio en cassette. ¿Tienes intención de repetir la experiencia?
Como fan incondicional de los fanzines, crear una versión física de DareGirl era algo que me hacía muchísima ilusión. Con todas mis taras sociales es una suerte que me rodee de personas que comparten esas ganas de llevar este webzine adelante. Empezando por Mati de Chiribiri, que es una gestora de locuras estupenda, pasando por las artistas que cedieron sin miramientos su obra (fotos, relatos y canciones, la mayoría inéditos y creados para este zine) hasta las amigas que siempre están ahí para apoyarte en los saraos y de paso gozarse una fiesta.
Precisamente ahora estamos a punto de repetir la experiencia con otro artefacto colaborativo que pone en valor algunas joyitas locales y que a la vez traspasa fronteras murcianas. Lo presentaremos muy pronto, a principio de año, y pinta guapante.

Has formado parte de nuestro programa de radio, ahora en standby, y has participado en alguna ocasión en el podcast Ruda FM. En estos tiempos de espacios multimedia y gente polifacética, ¿te has planteado la opción de ampliar Dare to be one of us, girl a algún formato audiovisual?
Para las personas que nos gusta escribir, escuchar nuestra propia voz o vernos en un vídeo oscila entre el pánico y la brujería. Estoy convencida que ‘DareGirl’ ha crecido lo suficiente para funcionar en directos y twitches varios, pero tenemos el hándicap de que soy una millenial posmoderna que se siente vieja de cojones, así que de momento nos veremos por escrito.
Otra cosa es sentarte con amigxs a charlar y hacer la pava, que básicamente era lo que más me gustaba de Tímpanos y Luciérnagas. Creo que el formato era una chulada, y los eventos de radio en directo por locales de Murcia, también apoyando a creadorxs y autónomxs fue algo muy grande que, por muchos stories que ahora caigan, yo no he visto después en la ciudad. Como todo lo que hacemos en esta casa, fuimos pioneros cuando a nadie le importaban un carajo los podcasts y se paró cuando despuntaba. Siempre hemos tenido mucho ojo para medir el éxito. Me gustaba mucho verme en mitad de ese divertido guateque cipotesco y lo echo bastante de menos. Respecto a Ruda FM, Irene Bebop fue la primera persona que me entrevistó y de ahí ya salimos colegas. Ella sí que hace una labor increíble, usando la radio como arma activista sin complejos y tratando temas sociales y emocionales, llevando el podcast a espacios que importan. En ‘Dare’ hacemos más feria, pero lo suyo sí es marcar la diferencia.

Otro de los proyectos en los que estás involucrada es el Club de Lectura Feminista de Murcia. Cuéntanos algo sobre este.
El Club de Lectura ha supuesto pasar de lo digital a lo físico en todas sus formas. Tomando la iniciativa del club de La Tribu en Sevilla utilizamos el webzine para crear dos grupos de lectura que han crecido sin parar, llevándome a conocer a tipas maravillosas, hablando de socias y autoras. Se ha convertido en batallón de terapia, juergas muy locas y amistad salvaje. Leer, a veces, también leemos.

Ya que estamos a final de año, a modo de recapitulación, aprovecha para recomendarnos tus favoritos del 2021, ya sean obras, eventos, etc.
Precisamente hemos andado jodidas de eventos en vivo, esos conciertos o presentaciones que es lo que más hace conectar con las artistas. Quedándome en lo nacional, sí que han pasado cosas que te hacen conservar la esperanza en otro tipo de cultura. El centenario del nacimiento de Carmen Laforet ha acercado su novela “Nada” a un tipo de público distinto, y en nuestro club fue un verdadero bombazo. También fue de traca la presentación en Murcia este noviembre de ‘Feminismo Bastardo’ de María Galindo, esclafada patiabierta en el púlpito de la Facultad de Derecho de la Merced, seguramente en el mismo donde otros señoros sentaron cátedra con sus santos testículos. He tenido la inmensa suerte de entrevistar, y hasta hacer amistad, con la cantante y poeta Laura Sam y la ilustradora Ilu Ros, dos talentazos que podemos llamar “nuestras” y que han creado las obras del año, lo que será el disco de electrónica y spoken Word de la primera, y la biografía ilustrada ‘Federico’ de la segunda. Lo que más he echado de menos ha sido la música en directo, pero aún así han habido alegrías: las Tiburona se marcaron bolazo en el Watusi de Valencia, demostrando que se puede ser igual de cafre que sus compañeros de cartel; el Funtastic de Benidorm sobrevivió con su versión “rara” y lxs valencianxs “Podium” aprovecharon su oportunidad, estableciéndose su vocalista Africa Mansaray como frontwoman indiscutible; y mención especial para el Ruidismo de Bullas: top de bandas con presencia femenina (de las leyendas Iluminados a las fresquérrimas Lisasinson) sin necesidad de medir cuotas ni hacer “escenarios especiales támpax”. Esperemos tener mucho más material para el 2022.

Para terminar, ¿para cuándo lo de dar el salto al otro lado y montar tu propia banda?
Con la de bandas de tíos que he visto que sonaban como el culo, no sé por qué todavía me importa mi falta de talento musical, pero algo de eso pesa. Con todo, quede aquí abierta la convocatoria de “cuanto peor, mejor”: amiga, montemos una banda.

Miguel Carratalá de la Fuente (Un Fulgor de Moda Antónima): “Cualquier plataforma de streaming te descubre en una tarde más música de la que vamos a escuchar en la vida”

Miguel Carratalá de la Fuente es un personaje imprescindible a la hora de revisar la escena musical de Alicante en los últimos 25 años. Componente de bandas como Qualude o flyingpigmatanza, hace ya unos cuantos años que se embarcó en la aventura de organizar conciertos bajo la denominación de Un fulgor de moda antónima. Miguel y su promotora son, parcial o totalmente, los responsables de nombres que marcan cada temporada la agenda de conciertos en la provincia alicantina como Sonidos Globales, Mfest, Transtropicalia, Ciclo Alhambra Las Cigarreras o Atiende!

La reactivación de la actividad para los promotores musicales, igual que para los artistas, no está siendo todo lo fluida que nos gustaría. A las restricciones que han marcado la agenda, obligando a cancelar o aplazar algunos eventos, por su inviabilidad, se están uniendo las cancelaciones a última hora de conciertos por positivos en covid de músicos. ¿Os habéis visto muy afectados por estas circunstancias?
En los dos últimos años ha habido cancelaciones y fechas que se han tenido que posponer varias veces por causa de la COVID. En este sentido Atiende! este año ha sido muy complicado de organizar.

Acaban de terminar los conciertos de Atiende, con doble programación, y ya debe estar a la vuelta de la esquina el anuncio de la programación de Sonidos globales. ¿Nos puedes adelantar algo?
Así es, acabamos de concluir la novena edición de Atiende! En la que hemos abierto una nueva línea de programación dirigida a descubrir la historia y la cultura de Alicante, una ciudad que creemos debe empezar a creer en sus encantos y gran atractivo como posible destino cultural.
De Sonidos Globales, claro: que tiene un cartelón este año, que comienza el 12 de marzo con el concierto de Lee Fields y que sigue los siguientes meses con propuestas muy gordas como Rodrigo Leao Ensamble, Imarham o Maria Rodés.

En las redes sociales de Un fulgor de moda antónima ya hemos podido ver algunos de los conciertos previstos para el año que viene. ¿Algo que añadir?
El año que viene promete buena y variada guayaba musical. Cosas especiales como el concierto de Dean Wareham, líder de Luna, tocando en directo ‘On Fire’, el mítico disco de Galaxie 500. La presentación del ultimo trabajo del galés Gruff Rhys (Super Furry Animals), algo que nos parece de locos. El concierto de los míticos Arrested Development. Y de otro palo muy diferente, pero que nos parece un notición también, el concierto de los argentinos Damas Gratis, uno de los principales representantes de la cumbia villera.

Una de las características de tus programaciones es que hay hueco por igual para los clásicos imperecederos como para las nuevas propuestas. ¿Cómo acoge tu público los nombres menos conocidos?
Habría que preguntárselo a ellos; pero supongo que depende de la propuesta, a veces de forma sorprendente y otras muy por debajo de las expectativas.

¿Has conseguido una base de gente que, fiándose de tu criterio, acuda regularmente a los conciertos que programas independientemente de quien actúe?
Jajajaja. No te voy a negar que comenzamos en esto con esa idea, no la de instaurar mi criterio o gusto musical a nadie, pero si la de crear un sello de calidad reconocible que la gente pudiese apreciar poco a poco, concierto a concierto. Pero la realidad es que la gente reacciona a su aire, dependiendo de la propuesta o proyecto que se proponga. Ahondar más en este asunto sería ponernos ya ha hablar de sociedad, de cultura. Y de territorio.

Ya que estamos, ¿por qué no aprovechas para recomendarnos unos cuantos grupos que creas que están recibiendo menos atención de la que merecerían?
Cualquiera de las plataformas que hay en Internet te descubre en una tarde más música de la que ni tú ni yo vamos a poder escuchar en nuestras vidas. Yo voy a recomendar solo una cosa, el nuevo disco de Fajardo con Trilitrate, pero solo con la condición de que le dediquéis tiempo.

Cuando nos conocimos hace 20 años fue porque acudía con frecuencia a ver conciertos en Alicante, sobre todo en la Sala Stereo. En aquella época miraba casi con más interés la agenda de conciertos en vuestra ciudad que la de la nuestra. Después de unos años en los que se invirtió esto, hace ya un tiempo que me pasa algo parecido, no por falta de propuestas aquí, simplemente porque me llama más la atención lo que programáis promotoras como la tuya o Santa Leonor. ¿Hay alguna posibilidad de que estas programaciones crucen en algún momento la frontera provincial y se repliquen en Murcia?
Gracias. Al parecer desde la distancia se ven las cosas diferentes, porque a mi me sucede algo parecido con Murcia. La respuesta es sí, tenemos mucha ilusión y hay planes para acercar en 2023 uno de nuestros proyectos a vuestra ciudad.

Uno de los festivales de lo que mejor recuerdo guardo es el Transtropicalia, tanto en su ubicación secreta como en la Isla de Tabarca. En un futuro menos distópico, ¿te plantearías retomarlo?
Transtropicalia significa mucho para nosotros, es el evento que reúne todas nuestras deseos culturales, nunca lo hemos abandonado realmente, sin duda regresará en el mejor momento, cuenta con ello.

Para acabar, hablemos de tu otra faceta, la de músico. Después de formar parte de bandas como Qualude o flyingpigmatanza, el último grupo en el que hemos podido escucharte es Turiste Terroriste, en la que cambiabas tu habitual bajo por la batería. ¿Te queda tiempo para meterte en el local de ensayo? ¿En qué andas ocupado últimamente?
Que va, no tengo ni tiempo ni local de ensayo ahora mismo. Deseo volver a encontrarle un hueco en mi vida, me gusta mucho tocar con gente y hacer ruido. Pero acabo de ser padre hace poco. Ya sabes, ¿no?

Bigote Chino: “Está todo yendo mejor de lo esperado”

Luiggi García a la batería incitando a otro músico a montar una nueva banda. Da igual cuando leas esto. Alberto Charro tenía canciones y hasta un nombre, solo faltaba encontrar gente dispuesta a embarcarse en un nuevo grupo en tiempos difíciles. Y pronto llegaron Víctor Martínez al bajo y Antonio Viwe al teclado. Bigote Chino estaba funcionando.

Bigote chino surge como proyecto personal de Alberto Charro. ¿Se podría considerar esta banda como una evolución de aquel o algo totalmente nuevo reutilizando simplemente el nombre?
Aunque las canciones son, originalmente, composiciones de Alberto, cuando llegó el momento de proyectarlo para el directo, inevitablemente, se convirtió en una banda. Y, si éramos una banda, no tenía sentido que todo ese trabajo se publicara (y se conociera) con su nombre solo. Sí es verdad que, entre todos los nombres que se barajaron como banda, se optó por rescatar un nombre artístico que Alberto usó la primera vez que interpreto alguna de estas canciones en solitario (Bigote Chino). Un apodo que le pusieron sus sobrinos.

¿Qué aporta Bigote chino que no hubiera en Galleta Piluda o Los Malinches? ¿Y en qué momento sabes que una canción va para un grupo u otro?
Alberto: En Galleta Piluda solo hay cosas que se pueden encontrar en Galleta Piluda, puesto que, más que un grupo, era un estado mental. Eso es irrepetible y pertenece a un momento concreto, que ahora mismo se encuentra en hibernación. Y en Los Malinches, podemos encontrar otra mirada más hippie/psicodélica/orgánica/latino/retrofuturista enfocada a otro tipo de público.
Cuando me enfundo el traje de Los Malinches, las canciones me las imagino detrás de mi instrumento, que es la batería. Y lo mismo ocurre con Bigote Chino y la guitarra. Hay temas que necesito tener el peso del groove para poder expresar lo que se pretende. Sin embargo, no me vería tocando la batería en Bigote Chino. Mi aportación es en la guitarra y eso me da el enfoque para contar otras cosas que no contaría en Los Malinches.

Todos los componentes estáis o habéis estado involucrados en multitud de grupos y otros asuntos relacionados con la música. ¿Qué os llevó a embarcaros precisamente en un nuevo grupo como Bigote chino durante el pasado año, en el que podría considerarse quizás el peor momento para hacer música?
El proyecto empezó algo antes de la pandemia. Quedando como podíamos (siempre con medidas de seguridad). Ahí tuvimos tiempo de ir dándole forma a la cosa. El origen es sencillo: Alberto tenía unas canciones y Luiggi lo picó un poco para llevarlas al directo con banda. Ahí surgió la posibilidad de que se uniera Víctor que, a su vez, se lo comentó a Antonio. ¡Y ya teníamos grupo! Al principio, ensayando en casa de Alberto. Pero al segundo día, vino a quejarse su vecino. Así que empezamos a ir a los locales Underground por horas y luego ya pillamos nuestro actual local, en Sonido Industrial, compartido con Los Malinches. Todo muy natural y muy rodado.

Entre vuestros primeros conciertos, el reciente en el Ruidismo y en breve en el festival Caravaca Powerpop. ¿Os sentís identificados con este tipo de eventos más o menos temáticos?
Son dos ejemplos del tipo de festival que nos gusta y al que solemos ir como público. No necesariamente por ser “temáticos”. Es el concepto familiar y de calidad, más bien. En realidad, temáticamente, nosotros no encajaríamos en ninguno al 100% y, sin embargo, sí tenemos muchas virtudes para tocar en ambos. También influye la trayectoria musical de cada uno del grupo y toda la gente que conocemos de estos años. Se crea cierta expectación y una cosa lleva a la otra.

Siguiendo las actuales dinámicas de trabajo, vuestras primeras canciones las habéis ido grabando y publicando sobre la marcha en plataformas digitales, para finalmente recopilarlas en una edición física. ¿Cuándo y cómo?
Falta una canción aún por salir (lo hará en noviembre), que completará el EP y le dará título. Esto, en digital. En físico, irán juntas en un vinilo 7’’ que podéis pedir a los Reyes Magos, aunque igual nos llegan las copias antes de que acabe 2021. Confiamos en la magia que pueda hacer nuestro sello, Lunar Discos.

Vivimos la época con más opciones de darse a conocer de la historia, pero a la vez con mayor dificultad para hacerse un hueco entre la gran maraña de información que nos rodea. ¿Estáis satisfechos con la repercusión que están teniendo vuestras primeras canciones?
Está todo yendo mejor de lo esperado, estamos demasiado contentos. Sin dar un bolo aun, ya estábamos en Sol Música, ¿qué más quieres? Lo cierto es que, desde que empezaron a salir las canciones en formato digital, nos empezaron a llamar de todas partes. ¡Algo tendremos!

Ya que estamos, desde una perspectiva global, ¿qué banda o bandas pensáis que deberían “viralizarse” y por qué? Nosotros (y nuestro oráculo) decimos Polo Sur (a.k.a. Pooolosur)…
Lo de “viral”, hay que decirlo menos, que es horroroso. Pero sí, Polo Sur es un trío que promete. Estamos deseando ir a un concierto suyo. En cuanto a otras bandas que creemos que tienen poca exposición para lo guapas que están, pues The Qualitons, Alavedra, Diamante Negro, Vosotras Veréis, Voodoo Beach, ĠENN, Blanketman…

Y desde una perspectiva local, ¿con qué bandas de vuestro entorno, sin contar aquellas en las que también tocáis o habéis tocado, os sentís más identificados?
Con Llueve, Capullo!, por ejemplo. Con ellos tocaremos el 17 de diciembre en Murcia (en La Madriguera), además. No tanto a nivel musical, pero sí a nivel sentimental. Es que el Real Madrid une mucho, tío. No sé si sabes de lo que hablamos. Esperamos que sí.

Por último, ¿pensáis que se hará justicia y le pondrán una cabina para pinchar en condiciones a vuestro tocayo Bigote Letal? #unacabinaparapepe
Una en medio del Tontódromo, sería guapísimo. Y él dentro, en plan José Luis López Vázquez. Pagaríamos entrada. También nos encantaría que Bigote Letal pinchara después de algún concierto nuestro, eso lo sabe todo el mundo. En una cabina que estuviera a su altura, por supuesto. Pero los conciertos suelen ser de noche y él se va temprano a la cama.

José Esteban (Octubre): “La gente que no escucha mucha música difícilmente seguirá mucho tiempo en esto”

A José Esteban Martínez-Iglesias le avalan más de 25 años de trayectoria en grupos como The Unlikes, Rumor y, sobre todo, Octubre, banda con la que públicó hace unos meses su sexta referencia, el EP ‘Epílogo’ (Hurrah! Música / Snap Records). Pero también su condición de músico imperecedero y apasionado melómano. Hablemos de ello…

Después de 25 años liados con esto de la música, ¿por qué crees que seguimos haciéndolo a pesar de estar alejados de lo que se supone que es el éxito?
Ni idea. Supongo que somos unos locos o unos frikis y nos ha dado por esto. O a lo mejor tiene que ver precisamente el no buscar el éxito y no estar quemado por no lograrlo.

Si mantenerse durante tantos años en activo, aunque sea de forma intermitente, es difícil, aún más es conservar la atención de los medios y que los discos publicados sigan teniendo buena acogida. ¿Ayuda pertenecer a un nicho específico como es el power pop?
Probablemente. Todos los géneros que hoy se consideran minoritarios o específicos tienen un público muy fiel. Saben que ellos son una parte esencial de ese género y ese sentirse parte hace que sean muy fieles, compren discos y vayan a conciertos mucho más a menudo. Hay un cierto espíritu de camaradería entre grupos y público que en géneros más masivos es imposible que pueda suceder. Por otra parte, con este último EP hemos tenido más repercusión que otras veces. No sabemos si ha sido porque los grupos más grandes se están esperando para sacar sus trabajos a que la pandemia termine y por eso ha habido hueco para nosotros en medios que hacía tiempo que no salíamos.

Habéis publicado recientemente un nuevo EP de Octubre. El título, ‘Epílogo’, podría dar a entender que supone una despedida, pero lo dudo bastante…
No lo sé. Separarnos no nos vamos a separar, pero sí que vemos un cambio de ciclo. Quién sabe si ya el último ciclo. Hemos grabado cuatro LPs y dos EPs. Está muy bien para una carrera musical. Tengo la sensación de haber dado todo lo que musicalmente podía dar. Ya no tengo la necesidad de seguir componiendo, ni de buscar conciertos. Ahora me dejo llevar. Si siguen saliendo cosas las haremos pero, si no, no pasa nada. Hemos sido muy felices y nos sentimos unos privilegiados por haber podido tocar por toda España e incluso en Liverpool y editar discos. Si ‘Epílogo’ es el último, solo el tiempo lo dirá. Eso sí, nos seguiremos juntando cuando nos apetezca y haciendo lo que nos dé la gana.

Algo que se repite en casi todos los trabajos de la banda es la inclusión de alguna versión. ¿Antes que músico hay que ser melómano?
Puede pasar en ambos sentidos. Puedes ser melómano y entonces querer ser músico, o puedes meterte en un grupo porque estudiabas en el conservatorio o son tus colegas los que lo montan y te meten pero no sabías mucho de grupos y esas cosas. En cualquier caso, si esto te va apasionando, poco a poco tienes que ir conociendo más. No concibo estar en un grupo de otra manera. La gente que no escucha mucha música difícilmente seguirá mucho tiempo en esto. Ese momento en el que escuchas por primera vez a un grupo que te recomiendan de cualquier época y, de repente, te cambia la vida es indescriptible.

Muchos grupos tratan de ocultar o incluso niegan sus influencias. Sin embargo tú las haces públicas detallando incluso canción a canción. ¿Por qué?
Es divertidísimo. Me lo paso genial buscando influencias de mis canciones. Al revés, me hace recordar cuando escuchaba esas canciones o, al contrario, canciones que no me gustan nada veo que también algún giro melódico o armónico mío las recuerda. Yo compongo intentando hacer cosas nuevas, al menos para mí, dentro de los parámetros estilísticos que me he autoimpuesto. Si no tienen algo especial que me llamen la atención, las descarto. Sin embargo, cuando las hemos terminado de grabar, empiezo a ver cosas que me recuerdan a otras canciones que ya he escuchado. Hechas a mi manera, sí. Pero eso son las influencias: La reconstrucción individual inconsciente de todo lo escuchado anteriormente.

Hace unos días estuve viendo y disfrutando la serie ‘McCartney 1, 2, 3′. Me parece una frikada maravillosa. Viéndolo, entre otras personas, me acordé de ti y pensé que, como compositor, productor, musicólogo y además fan de The Beatles, lo disfrutarías tanto como yo o más. ¿Estaba en lo cierto?
Qué bien me lo pasé viéndola. En realidad es lo que solemos hacer los grupos en el estudio: escuchar lo que estás grabando y, a la misma vez, ir hablando de música, de influencias, de trucos de grabación… Yo también me acordé de mucha gente con la que he compartido esos momentos como mis compañeros de grupo, Juan Antonio Ross, Joaquín Talismán, Antonio Illán, Antonio Cassinello… Si tienes un grupo y has grabado en un estudio es una delicia verlo.

En estos momentos de restricciones, está costando bastante que los grupos medianos y pequeños puedan volver a actuar en directo. ¿En qué situación está Octubre?
Me da pena por los demás grupos. Por los que, de verdad, están intentando vivir de esto o, por lo menos, intentar tener algo de repercusión. Nosotros tenemos la suerte de tener otros trabajos y, si ahora no se puede, pues nos adaptamos. Pero hay gente que no puede esperar. Que ahora es su momento y no están pudiendo demostrarlo. No quiero criticar a nadie que puede cambiar esta situación y sé que cualquier decisión tiene también sus consecuencias negativas, pero por favor, cuando tomen sus decisiones piensen también en todas las familias que viven de esto y que ahora mismo no están pudiendo hacer prácticamente nada.

Por último, ¿tú que crees que estará haciendo ahora mismo Daniel Romano?
Se la está agarrando con la mano (y a lo mejor está grabando otro disco).

Foto: Enrique Soler.

Pau from Marc: “Living Room Songs tiene un sentimiento esperanzador”

Podrían haber dedicado aquella avalancha de horas muertas para hacer una maratón de series interminable, sesiones conjuntas de yoga o videollamadas multitudinarias a diario, pero Paula y Marco decidieron que todo ese tiempo encerrados podría ser propicio para terminar de definir el sonido y el estilo de su incipiente proyecto musical, que finalmente, jugando con sus propios nombres, llamarían Pau from Marc. Un año después llegaba ‘Living Room Songs’, su debut y resultado de aquel trabajo que comenzaron durante el confinamiento, como una forma de entretenerse componiendo canciones juntos, en el salón de su propia casa.

Foto: Cherry

Durante este verano, a falta de conciertos, estáis llevando vuestro ‘Living Room Songs’ a los salones ajenos. De momento lleváis cuatro sesiones grabadas en vídeo. ¿En qué consiste exactamente esta idea? ¿Era algo que ya se os pasara por la cabeza mientras se gestaban las canciones? ¿Cuántas sesiones tenéis pensado grabar?
El año pasado, cuando empezaron a levantarse las restricciones y empezamos a hacer alguna reunión con amigos en casa, les tocamos las canciones que habíamos compuesto en ese tiempo de confinamiento. Ya que se había gestado en nuestro propio salón y a la vista de que todavía no había noticias sobre si las bandas más underground podrían retomar los conciertos en bares o salas, a nuestro amigo Cherry se le ocurrió la idea de traer su cámara y grabarnos en casa, para luego quizá utilizarlo en algún video. Fue entonces cuando le dimos una vuelta y pensamos que podría ser un proyecto para estar activos y probar nuestro directo, que consistiría en reproducir en diferentes salones. Tenemos grabadas cuatro canciones de las seis que pensamos hacer. Nos estamos divirtiendo haciéndolo, al mismo tiempo que tocamos nuestras canciones. Los amigos nos abren la puerta de su salón, nos reunimos y pasamos un buen rato cantando y bailando los temas.

Pau from Marc ha ido creciendo con la grabación y publicación del disco, los videoclips y ahora las grabaciones en directo, con la ayuda de un secuenciador midi para las bases, pero os seguís encargando de prácticamente todo vosotros mismos. ¿Os habéis planteado ampliar la banda para cuando se pueda tocar con normalidad en salas?
El proyecto nace de una forma muy íntima, en casa, cuando queremos y como queremos. Nuestra filosofía en sí misma es DIY. Por suerte nos encanta hacer nuestras propias movidas y ser independientes. No descartamos en un futuro contar con una banda, pero de momento nos quedamos con el formato dúo.

¿Y posibles colaboraciones esporádicas? Se hace difícil no pensar en ello viendo aparecer por vuestras redes sociales a gente como Cherry, (El Estudiante) Larry o Salva Alambre…
Nos encantaría colaborar con ellos, ya que son nuestros amigos y somos fan de ellos. Para el próximo disco estamos preparando una canción que se llama ‘Cherry in Flames’, en la cual Cherry nos ha prometido que participará.

A la hora de componer las canciones del disco, en una situación tan complicada, ¿qué os inspiró? Y no me refiero solo a grupos o canciones…
El hacer el disco fue una manera de entretenernos y hacer algo en común en esa época de encierro. Fue una forma de evadirnos y dedicar tiempo en algo que nos gusta a los dos. Quizá por eso, el disco está inspirado por todas las cosas que en ese momento rondaban nuestra cabeza (series, películas, libros). Está seguramente influenciado por el momento en el que estábamos, pero también fue un parón en el tiempo en el que pudimos dedicar tiempo a otras cosas, descubrir otras muchas. Por eso, aunque ‘Living Room Songs’ vaya ligado a momentos de pandemia, tiene un sentimiento esperanzador.

No sé si estáis trabajando en nuevos temas, pero sí he leído que queréis publicar algunas canciones compuestas previamente a las de ‘Living Room Songs’, que os sirvieron de punto de partida. ¿Qué nos podéis contar sobre esto?
Antes de este primer disco habíamos grabado ya algunos temas juntos sin publicarlos. Son temas de diferentes estilos. En ese momento no teníamos claro el formato que queríamos y solo nos dejábamos llevar por melodías y ritmos. Digamos que nos ayudaron a conseguir el sonido del disco o a encaminarnos hacia lo que queríamos. Por eso queremos publicarlas en forma de EP de caras B para este otoño.

Llama la atención que para vuestros videoclips no sólo os decantéis por hacerlo por vuestra propia cuenta, sino que también habéis optado por hacerlo de forma artesanal, animando cartulinas recortadas o experimentando con agua y tintas, con la carga de horas extra de trabajo que eso supone. ¿Vais a hacer algún videoclip más en el futuro próximo o con la grabación de los directos ya os dais por satisfechos?
En principio pensamos cerrar este ciclo con las grabaciones en directo y ya centrarnos en nuestro próximo trabajo, que esperamos sacar para principios del 2022. No descartamos trabajar con alguien externo en el tema de videoclips, pero es algo que no forzamos. Si surge, pues adelante.

Cuando nace un proyecto, lo normal es que no se plantee como algo pasajero. Vuestra trayectoria muestra que este tiene intención de mantenerse cuando se superen por fin las circunstancias que casualmente dieron lugar a su creación. Pero, ¿qué hay de vuestros grupos anteriores? ¿Queréis retomar la actividad con alguno de ellos y compaginar distintas bandas o vais a centraros exclusivamente en Pau from Marc?
(Marco) Creo que de momento, entre el estudio y Pau from Marc, me deja poco tiempo para retomar viejos proyectos, pero nunca he cerrado la puerta, el tiempo dirá. Paula, además de Pau from Marc, sigue compaginándolo con su otra banda, Green Haya. Están retomando ensayos y sacando nuevas canciones.

Por último, ¿qué creéis que estará haciendo ahora mismo Daniel Romano?
Estará grabando discos, jejeje.

Santos Martínez: “En cualquier sitio puede uno no sentirse parte de nada”

En estos tiempos de inercias, se agradece cruzarte de vez en cuando con gente que conserve la inquietud y la emoción por descubrir algo distinto, que no se deje llevar solo por la facilidad de lo más visible. Santos Martínez, escritor, periodista, columnista y casi músico, se libra de la quema y puede que por ello nunca sea objeto apetecible de una entrevista veraniega. “Inyustisia”, que diría aquel. Pero eso es lo bueno del underground, que no hay que dar explicaciones…

No nos andemos por las ramas, ¿la novela pa’ cuándo?
Pues espero que para antes de morirme. Al poco de publicar ‘Mañana me largo de aquí’ me puse a escribir una novela. La terminé hace dos años y me propuse dar un salto. Jugar en Primera. En Primera no quiere decir en Champions: en Primera juegan también el Alavés y el Elche. Me tiré otro año intentando colocarla (creo que quedan pocas editoriales en castellano a las que no se lo he enviado) y a 22 de agosto de 2021 podemos afirmar que…me la he comido. Intento no escuchar a quien me dice que sin padrino y desde Murcia es casi imposible y asumo que la novela simplemente era un buen zurullo. Ninguno de mis ídolos lo consiguió a la primera. Es verdad que tampoco hago autoficción y demás chorradas posmodernas. Además de mantener mi puesto de trabajo, el objetivo más concreto que tengo en mi vida ahora mismo es escribir algo tan bueno que, con mis cartas, sea inapelable para un puñado de editoriales. Siento que o consigo eso o no juego. Y sé que no hay atajos: son horas y horas y horas en calzoncillos o pijama delante del ordenador con la puerta cerrada. Y quizá ni así. Pero bueno, no es ningún drama: lo hago porque quiero e intento no calentarle demasiado la oreja a quien tengo cerca. En enero de este año empecé a escribir otra, tengo algo parecido a un primer borrador, pero queda muchísimo. Espero terminarla antes de que tú tengas otra zagala.

El verano siempre me ha parecido una época propicia para vivir anécdotas surrealistas. A falta de nuevas oportunidades para vivirlas, bien está leer las de otros. Háblanos un poco de tu Mambo Negativo…
Mambo Negativo es una columna que he venido publicando en La Opinión los miércoles de julio y agosto. Como hay pocas cosas que me den más pereza que tener que estar todo el rato opinando de algo, intenté darle la vuelta. Yo estudié Periodismo por haberme zampado a Hunter S. Thompson, a Talese… gente que salía a la calle, encontraba una historia y luego la escribía. Recuerdo una entrevista de Talese al payo que ponía los neones de los carteles de los teatros de Nueva York. Es imposible no querer ser periodista leyendo cosas así. Justo el fin de semana en que me propusieron la columna, un camionero tuvo una avería junto al periódico. Llamó a la redacción, bajé a abrirle y me montó un trajín del copón: llamé a su hermana, a su prima, a su jefe, a su mujer… mis compañeros me compadecían, pero yo disfruto esos jaleos. Luego, una compañera me dijo que ahí había una historia, y era verdad. Esas historias de gente haciendo las cosas que hace la gente en este entorno llamado ‘ciudad’ no salen apenas en la prensa. Y a mí me interesan bastante más que lo que tenga que decir un payo que se apellide Díez de Revenga. He intentado contar los momentos en que he conocido a gente así, gente casi siempre en los márgenes.

Si te descuidas un rato, tu compañero en Llueve, Capullo!, Nacho Space, se monta tres o cuatro bandas nuevas. La última creo que es Pooolosur. ¿Tienes tú algo por ahí en ciernes para equilibrar?
Pues tenemos ocho canciones casi niqueladas. Cuando tengamos un par más yo creo que grabaremos. Y nada, sin ser yo nada cercano a músico, a ver si se va poniendo la cosa en marcha para las bandas diminutas, que estamos que nos tocamos encima. Y sí, lo de Nacho no tiene nombre. Ya me podría descargar el NBA 2K21, que me lo dijo hace siete meses y aquí estoy con Pau Gasol aún en Memphis Grizzlies. ¡Viva Polo Sur!

Como consumidor de cualquier expresión artística, siempre me ha parecido algo de lo más complicado, salvo que dediques la vida a ello, estar al tanto de lo que se hace en la actualidad y dedicarle a la vez tiempo a investigar aquello que por edad no llegaste a conocer en su época. Centrémonos en la música, ¿tú cómo te organizas para intentarlo al menos?
A mí me salva la sensación crónica que tengo de que lo guapo está pasando en otro lado. Me tiro varios días escarbando en una movida concreta del pasado y a las semanas vuelvo a preguntarme qué discos están saliendo estos días. Llevo unos años sin leer apenas prensa musical, y tiro de varias decenas de sellos que tengo fichados y que suelen ser sinónimo de lo que me mola. Luego, paso de playlists casi por norma y de Spotify. Necesito tener los discos en el ordenador. Tengo el Soulseek echando fuego y me puse hace un año una norma: no tener nunca más de cinco discos o bandas descargadas sin haber escuchado. Si no, te plantas con 150 discos de 2021 sin haber escuchado. De hecho, más que eso que comentas, a lo que yo le suelo dar vueltas es a la manera en que escucho música. Me pongo un disco y varias veces no sé si no me gusta porque es una mierda o porque no le he prestado suficiente atención. Pero bueno, con esas mierdas me arreglo yo las semanas.

El mes pasado estuve viendo algunos partidos de la Eurocopa de fútbol y no conocía a casi ningún jugador, cosa que me viene pasando sobre todo desde hace unos 4-5 años. ¿Tú crees que llegará un momento en que te dé igual el fútbol? ¿Y el Real Madrid?
Qué va. Bastantes veces pierdo el interés del momento actual del fútbol, pero lo que siempre está es el cuento. Y eso es lo que me gusta a mí. El Madrid es lo más parecido en mi vida a una religión. En el sentido de que hay un dogma, unos iconos, una catedral, una parafernalia, un credo… y vivo a gusto con esa contradicción. Intento no roncerear y no le hago daño a nadie, pijo. También te digo, y esto lo tengo hablado con varias personas, que al Madrid, después de ganar tres Champions seguidas, solo le queda desaparecer. Luego vi lo de la Superliga y entendí que era puro Madrid: no iba a desaparecer, iba a destruir el fútbol. Mi equipo.

A veces pienso que, para quien se dedique a juntar letras de algún modo, leer con devoción a Hunter S. Thompson, Bukowski, Fante o Burroughs, puede ser hasta contraproducente. No vamos a llevar nunca una vida así que sirva de inspiración. Como dicen en mi barrio, ¿sabes lo que te quiero decir?
Entiendo lo que quieres decir, pero no estoy de acuerdo. De esa gente, más que el hecho de vivir en moteles y no haberse lavado los calzoncillos en su vida, a mí me interesan otras cosas. La mirada, la voz, el espíritu. A Bukowski ahora queda bien lapidarlo, pero, sin ser yo un devoto suyo, para mí es un ejemplo de compromiso con la escritura, por ejemplo, de intentarlo una y otra vez hasta que das con la tecla. Eso que decía él de ser un ejército de uno. Fante, lo mismo y, encima, con humor. Un tío que decía que nadie se ha muerto nunca por exceso de emoción. ¿Qué más quieres? Y, luego, no hace falta vivir en Los Ángeles para sentir la alienación en el pecho cada día. En cualquier sitio, ejem, puede uno no sentirse parte de nada.

Firmaste tu libro de relatos como Santini Rose. En prensa, hasta donde yo he podido leer, vienes firmando con tu nombre real, algo que me congratula. Seguro que te he gritado alguna vez en un concierto por el uso del pseudónimo, con sorna, como si este fuera el nombre de algún sello discográfico. ¿Santini Rose debe morir?
Sí me lo has dicho, sí. Y no una vez. Pues me costó entenderlo, pero Santini Rose es un alter ego literario. Sin más. Sin menos, tampoco: da bastante libertad situar en el centro de la acción a alguien que no eres tú pero se parece bastante a ti. Desde hace un tiempo firmo todo con mi nombre, que luego a mi madre también le da más gusto.

Por último, ¿tú que crees que estará haciendo ahora mismo Daniel Romano?
Yo creo que se acaba de esclafar en un taburete de su cocina. Ha resoplado y ha dicho: “La primera vez que me siento en todo el día”.

Nacho Para de Bantastic Fand: ‘No creo que haya una fórmula, es lo realmente divertido de todo esto’.

En esta casa se respeta el oficio y la vocación artesanal a la hora de hacer canciones. El arreglo templado, los medios tiempos elegantes, algún que otro viaje onírico por carreteras polvorientas a prueba de antihistamínicos, las armonías vocales bien jugadas, el storytelling… Eso que de un tiempo a esta parte llamamos ‘Americana’  y que no es más (ni menos) que un montón de culturas migrantes entrelazadas en Norteamérica a través de sus géneros musicales. El ciclo lógico de las cosas devuelve la mezcla resultante a muchos rincones del mundo, incluido el nuestro.

Aquí, al lado, en Cartagena, contamos con Bantastic Fand, una de esas bandas que apuesta por continuar con una tradición que parece eterna. Una gran familia con  algunos de los mejores músicos de la zona, que adaptan a nuestro día a día mediterráneo una música con la que, en definitiva, hemos crecido. Hablamos con Nacho Para, eje sobre el que pivota el grupo, cantante, guitarrista, compositor de la mayoría de las canciones y buen conversador.

Bantastic Fand al completo. Foto: Fran Cea

Hablando de música, si uno atiende a los medios, parece que en la actualidad solo hay unos pocos géneros elegidos que recogen ‘las necesidades de expresión de la calle’. Pero el folk siempre ha estado ahí para ello, como vehículo de transmisión oral intergeneracional a través de lo lúdico. ¿Cuánto de humanismo crees que debe tener una música como la vuestra, que atiende a las raíces? ¿Y de compromiso político? O social, si quieres llamarlo así…


Yo no sé si hay que ser un elegido para recoger esas necesidades de expresión de la calle. En estos tiempos de calles desiertas, a lo mejor hay artistas que más bien necesitan recoger la expresión de los libros que leen, de los cuadros o las fotografías que contemplan o de los discos que descubren, sean nuevos o viejos. Porque ¿dónde está ahora mismo la expresión de la calle? ¿Es lo que se vomita en Twitter la expresión de la calle o es más bien la expresión de las frustraciones de los individuos? ¿Es el cacareo de las tertulias la expresión de la calle? No sé, yo ya vivía bastante aislado del ruido antes de que todo esto comenzara. He perdido un poco el impulso de seguir tanto la actualidad y tengo la impresión de que se gana perspectiva, y también se gana tiempo y vida. Bueno, yo quizá tenía una sobredosis de actualidad…


Me preguntas cuánto de humanismo, cuánto de compromiso político o social tienen que tener las canciones. No creo que haya una fórmula y eso es lo realmente divertido de todo esto, que no haya fórmulas. Te pones a escribir canciones y unas te salen epicúreas y otras de barricada. Estoy vivo, vivo en mi tiempo, sigo viajando cuando se puede. Las canciones se nutren de todo eso, también de la reflexión interior, aunque es cierto que el primer disco era más ensoñador y el último más apegado a la realidad.

Sabemos que durante mucho tiempo te has dedicado al periodismo. Con lo cual, conocerás una buena parte de las miserias y grandezas del gremio. ¿Cómo ves la que ha sido tu profesión y qué alimento has sacado de ella para tus canciones?

No me gusta mucho hablar de ello porque tengo todavía muchos amigos dentro y no quiero que mis palabras suenen resentidas. Pero está claro que el periodismo vive una larga crisis que derivará en un nuevo modelo, aún no se sabe bien cuál. La concentración de intereses económicos y partidistas en los medios conlleva cosas muy poco apetecibles, pero espero que quienes sigan teniendo sed de información de calidad acaben ganando su parcela de resistencia. Ya ocurre. Si buscas, encuentras. Otra cosa distinta es si te tragas lo que te echen. Y entonces acabas confundiendo lo que pasa en la calle con lo que te cuentan por la televisión. El periodismo, el oficio de contar lo que pasa sin pautas preestablecidas por tu empresa, es más necesario que nunca y seguro que volverá.

¿Qué alimento he sacado del periodismo para mis canciones? Sobre todo el alimento de viajar que me permitió la profesión, y la gente, especialmente la no famosa, que en ellos conocí.

 


El influjo de la música norteamericana en toda su amplitud se muestra a las claras en lo vuestro. Al final tocáis géneros que han conseguido hacer de lo local algo universal. ¿Qué tienen del sudeste español en el que vivimos vuestras canciones?

De pequeño, lo que veíamos por la ventanilla del coche cada vez que venía con mis hermanos desde Almería a Cartagena a ver a la familia, no es muy distinto a lo que luego he visto desde la ventanilla en California o Malí. Añádele a eso el sonido de una radio con canciones de los Beatles, Bob Dylan y la Creedence y ahí tienes las fuentes iniciales de las que bebe Bantastic Fand. Lo importante no es tanto donde estés, sino hacia dónde orientes la antena, pero en nuestro caso el paisaje exterior también acompaña.

Mirando los créditos, está claro que Paco del Cerro y tú sois inseparables en la composición. Luego está siempre circulando por ahí Pablo Vizcaíno en los textos. Para qué cambiar lo que funciona bien ¿no? 

Paco y yo llevamos haciendo canciones desde que éramos casi niños. El tándem con Pablo funciona desde 2016, con ‘Welcome to Desert Town’, el segundo disco, y llega hasta el último, ‘Somebody’s World’ (2019). Antes, en ‘Strong Enough to Refuse’ (2014), nos ayudaba en las letras César Bayo, que dejó este mundo en 2015. Durante el confinamiento he trabajado también letras a distancia con Isabel Márquez y Julia Guerrero, dos amigas que viven en Madrid y Sevilla, sin abandonar el trabajo con Pablo. Con la pandemia, el método de trabajo en la composición de melodías y arreglos con Paco y Fernando ha cambiado un poco dadas las condiciones de aislamiento. Sé que Paco tiene cosas por ahí y yo tengo otras por allá. En algún momento nos juntaremos a ver cómo pegamos las piezas.

En esta época de encierro se habla mucho, por motivos obvios, del parón que ha supuesto para los músicos todo esto. De la ruina también, claro. Pero quizá convenga mejor enfocarnos en algo que en muchos aspectos se ha reforzado: los lazos familiares. Desde fuera, parecéis una banda muy familiar en vuestra forma de trabajar. De hecho, vuestro último disco es el más coral. Háblanos de ello, de cómo están los lazos del grupo tras estos meses tan raros y sobre todo si tenéis ya otro disco en marcha.

Somos, sobre todo, una banda de amigos, aunque algunos seamos familia. Los amigos se eligen, incluso dentro de la familia. Bantastic Fand siempre tuvo una vocación coral, aprovechar al máximo el talento de cada de uno de sus miembros y ponerlo siempre al servicio de las canciones. ‘Somebody’s World’ es, de momento, la máxima expresión de esa vocación. Hay cuatro voces solistas: Paco y Paloma Del Cerro, Fernando Rubio y yo. Carlos Campoy y Fernando aportan también canciones y espero que ese espíritu permanezca mucho tiempo. Sin olvidar el bajo de Chencho Vilar, que supone toneladas de personalidad a nuestro sonido. Creo que este tiempo de encierro (relativo para mí, porque vivo en medio del campo) ha favorecido la creación de todos los miembros de la Fand. Fernando Rubio tiene bastante adelantado su tercer disco en solitario. Yo he compuesto también bastante, pero quizá llegue antes un disco mío en solitario que el cuarto de Bantastic Fand, entre otras cosas porque pensamos que a ‘Somebody’s World’ le queda una nueva vida pospandémica. Nos resistimos a no terminar de defender ese trabajo, aunque en 2020 pudimos girar un poco con él. Y también es cierto que algunas de mis canciones del confinamiento tienen un cariz más intimista. Una se llama ‘Only seen my face’, imagínate. Esas quizá pidan un tratamiento más espartano y menos “bantástico”. Pero no hay nada definido, ya se verá…

Son ya tres discos de estudio, más el directo. Y unas cuantas giras montadas con “palos y cañicas”, que decimos por aquí. ¿Estáis contentos con el público que habéis podido reclutar por el camino? Parece, además, que habéis logrado una estabilidad como banda de directo experimentada y con gusto por los buenos arreglos.

Estamos más que contentos con nuestros “palos y cañicas”. Es nuestro modus operandi y hace que todo esté creciendo poco a poco y de forma natural. La banda funciona y hasta se siente cómoda en ciertos limbos de improvisación. Nunca tocamos las canciones de la misma forma, y lo hacemos así para evitar el aburrimiento, el nuestro y el del público. Este grupo no se montó con vocación de grandes audiencias, aunque tampoco las desdeñaríamos si llegaran. Quienes nos siguen suelen ser más que fans, acaban siendo amigos, y el círculo es cada vez más amplio. Eso reconforta mucho, que la gente te pida que vayas a su ciudad, y que te ayuden a conseguirlo. Además, a grupos como el nuestro, sin estructura grande ni posibilidad de hacer videoclips caros y esas cosas, la pandemia le ha traído una especie de beneficio inesperado. Nuestra música, que es más para escuchar que para bailar, encaja muy bien en teatros, festivales y auditorios. La gente la escucha en silencio en una suerte de experiencia rockera diferente. Como los aforos son reducidos, a las bandas más establecidas parece que no les sale rentable ir. Así que ahora cuentan más con gente como nosotros que nos conformamos con menos, porque ese menos es más de lo que teníamos. A veces una tragedia arroja luz a gente que vivía en la oscuridad.


Hay un cortometraje de Sean Penn, ’11’09’’01′, que ilustra muy bien esto que digo. La vida del anciano que encarna Ernest Borgnine en el filme cambia absolutamente para bien cuando caen las Torres Gemelas en el atentado, porque justo la sombra de los rascacielos era lo que impedía que florecieran las plantas de su balcón. No es que nosotros nos sintamos bien con la pandemia, no quiero que se me entienda mal, pero sí he visto que ahora hay más organizadores de conciertos que se acuerdan de grupos como el nuestro, antes más invisibles para los circuitos oficiales. Tocar en el Auditorio de Murcia es un buen ejemplo. Antes de la pandemia, casi no había otra que pagar una pasta para alquilar una sala privada…

Es un clásico entre melómanos esto de recomendarse música, y aquí nos gusta cerrar así las entrevistas. ¿Qué estás escuchando ahora que creas que nos puede gustar?

No creo que a gente tan puesta y melómana como vosotros os pueda descubrir ninguna novedad. Además, lo último que estoy re-escuchando es de lo más viejuno: Head, Hands & Feet, el grupo que lideró a primeros de los 70 el guitarrista Albert Lee. Gracias a un proyecto editorial que llevo entre manos, estoy revisando la discografía de los músicos que participaron en el homenaje a George Harrison en 2002 o que colaboraron con él a lo largo de los años. Albert Lee no era exactamente un amigo ni un colaborador estrecho de George, pero pidió formar parte de la banda que le rindió homenaje en el Royal Albert Hall, y no hay más que verle la cara para saber cómo lo disfrutó. Aunque no todo lo que ha hecho me gusta, siempre me ha parecido un superclase, y no solo como guitarrista. También como vocalista y pianista. También estoy repasando a Leon Rusell, Gary Brooker, Jim Capaldi, Joe Brown…

Los Estanques: “Estamos encantados con las críticas, pero preferimos que el público disfrute”

Van por el cuarto álbum. Todos buenos. Ninguno ha pasado desapercibido, más bien han ido generando una creciente atención a cada entrega. ¿El motivo?, su orfebrería pop de aire progresivo e intensidades cambiantes, grabada con atención al detalle y plasmada con energía en llamativos directos. Son muy versátiles tocando, jóvenes experimentados y buenos contadores de historias. Además no le hacen ascos al humor. Son Los Estanques, más que una propuesta ‘retro’ al uso, una banda contemporánea que actualiza discursos musicales aún vigentes, pero procedentes de otras épocas. Heredan la atención al detalle y el gusto por lo orgánico, aplicando los medios de difusión actuales y su condición de jóvenes en este cambiante inicio del siglo XXI. Les lanzamos unas preguntas porque vienen a Murcia a tocar.

 

Vuestro último disco, ‘IV’, fue editado el verano pasado (tras el famoso robo del ordenador y disco duro previo), con todo esto de la pandemia encima. ¿Cuáles eran vuestras expectativas y cuáles se han cumplido?
Intentamos no pensar mucho en las expectativas y simplemente disfrutar del proceso y de cómo vaya ocurriendo, por supuesto todo lo bueno que pase con algo a lo que le hemos puesto tanto esfuerzo y cariño será muy bienvenido.

Sí, mejor vivir al día en esta época con tanto imprevisto y encierros intermitentes. Aunque si hay que estar encerrado, mejor rodeado de instrumentos. A estas alturas, se intuye que sois animales de estudio, ¿qué es lo que más disfrutáis del proceso?
Siempre mejor rodeados de instrumentos. Componer es la parte que más disfrutamos pero todo tiene su punto.

Ya habéis contado en varias ocasiones la historia del robo del ordenador en entrevistas y demás. Aparte del disgusto, ¿le sacasteis algo positivo al hecho de tener que regrabarlo todo?
Sí, superar las zancadillas que te pone la vida te hace más fuerte, o eso creemos. Además nos gusta pensar que han quedado mejor de cómo estaban, a pesar de que hay dos que no regrabamos ‘Inés Moral’ y ‘Niño soy’.

Los cuatro discos han sido recibidos con los brazos abiertos por parte de los medios de comunicación especializados. ¿Os sentís más un grupo de crítica que de público?
Estamos encantados con las críticas recibidas pero preferimos que el público disfrute de lo que hacemos.

Vuestras canciones son historias en miniatura, muy al estilo de CRAG, Vainica Doble… Siempre han sido así. Todo lo opuesto a una ópera rock, por ejemplo. Pero en este disco hay cierto aire conceptual entre todas. ¿Está en vuestra cabeza hacer, algún día, el ‘Tommy’ de Los Estanques?
Sí, se llamará ‘Jerry’ (carcajadas). El ‘Tommy’ es un discazo, ojalá algún día hagamos algo la mitad de bueno.

 

 

Además del costumbrismo y cierta poética de la rutina, el humor también tiene cabida en vuestras canciones. Y puede ser tentador, visto el tirón de canciones como ‘Soy español, pero tengo un kebap’ ¿Tenéis líneas rojas para mantener la sutileza y no caer demasiado en el chiste, o vais sin filtro?
Hablando de humor no tenemos línea roja pero hablando de amor no hay quien nos coja.

¿Cómo lleváis lo de ‘enebrar la aguja’ con los bares de copas cerrados?
Llevamos hecho siete tapetes, así que ni tan mal.

Si no llevamos mal la cuenta, os vimos en Murcia por primera vez en septiembre de 2019, con motivo del festival Lemon Pop. ¿Os dio tiempo de conocer la ciudad? ¿Hubo algo que os marcara para siempre (para bien o mal)?
Recordamos ese concierto con mucho cariño pero no pudimos visitar la ciudad de día. Deseando volver pronto.

Algo que empezó como una especie de ejercicios de práctica, se ha convertido en uno de los contenidos más interesantes en la maraña actual de las redes sociales: los vídeos en Instagram de Iñigo. Desde ponerle música a una canción de Karina a sorprendentes colaboraciones con Alma o Roberto Cubero. Cuéntanos más detalles sobre esta serie de vídeos.
Son vídeos que hago en una sesión, desde llegar con una idea o a veces incluso nada hasta acabar en 12 horas con el video montado y subido a Internet. Todo grabado en directo y lo que prima es la naturalidad y la espontaneidad de cada uno de los que participamos en él. Además estamos conociendo unos músicos muy interesantes y me parece una muy buena forma de compartir música tal y como está ahora mismo la situación.

En estos tiempos de restricciones se ha complicado más aún lo de darse a conocer en el mundo de la música. Los formatos de comunicación digitales, con las redes sociales al frente, han tomado más importancia incluso de la que ya tenían, encumbrando a nuevos nombres, ya sea por suerte/casualidad o por el buen trabajo de los equipos de comunicación. Aprovecha este hueco para mencionar 5 grupos/artistas que merecerían viralizarse según tu opinión.
Malcolm Scarpa
Jon Bap
Ombligo
Alpargata
Alien Tango.

Alguno  teníamos ya en el radar, otros los apuntamos. Encantados de charlar con vosotros.
Muchas gracias por la entrevista, un placer. Un saludo para todos los lectores.