[planosecuencia - 10] ISASA Y TRICE – ‘Teo’

Un reposo en nuestros frenéticos ritmos vitales siempre se agradece. Isasa te lo proporciona haciéndote viajar de forma pausada y sugerente, tirando de cuerdas que beben de lo primitivo. Desde su Uruguay de procedencia hasta la intimidad de su hogar, el viaje puede ser aparentemente aleatorio, pero no errático. Esta canción, dedicada a su hijo y titulada con su nombre, cierra su disco ‘Reencuentro’. La toma está grabada en el acogedor Palacio del Portalet de Alicante, una mañana de otoño, tras un agradable paseo por el casco antiguo de la ciudad. Le acompaña Trice, una artista de la zona que tiene su propio proyecto musical y aquí aporta un sutil colchón de shruti box.

Escucha reencuentro aquí:

https://isasa.bandcamp.com/album/isasa

Y a Trice aquí:

https://tricemusica.bandcamp.com/album/mudanza


 

Bigote Chino: “Está todo yendo mejor de lo esperado”

Luiggi García a la batería incitando a otro músico a montar una nueva banda. Da igual cuando leas esto. Alberto Charro tenía canciones y hasta un nombre, solo faltaba encontrar gente dispuesta a embarcarse en un nuevo grupo en tiempos difíciles. Y pronto llegaron Víctor Martínez al bajo y Antonio Viwe al teclado. Bigote Chino estaba funcionando.

Bigote chino surge como proyecto personal de Alberto Charro. ¿Se podría considerar esta banda como una evolución de aquel o algo totalmente nuevo reutilizando simplemente el nombre?
Aunque las canciones son, originalmente, composiciones de Alberto, cuando llegó el momento de proyectarlo para el directo, inevitablemente, se convirtió en una banda. Y, si éramos una banda, no tenía sentido que todo ese trabajo se publicara (y se conociera) con su nombre solo. Sí es verdad que, entre todos los nombres que se barajaron como banda, se optó por rescatar un nombre artístico que Alberto usó la primera vez que interpreto alguna de estas canciones en solitario (Bigote Chino). Un apodo que le pusieron sus sobrinos.

¿Qué aporta Bigote chino que no hubiera en Galleta Piluda o Los Malinches? ¿Y en qué momento sabes que una canción va para un grupo u otro?
Alberto: En Galleta Piluda solo hay cosas que se pueden encontrar en Galleta Piluda, puesto que, más que un grupo, era un estado mental. Eso es irrepetible y pertenece a un momento concreto, que ahora mismo se encuentra en hibernación. Y en Los Malinches, podemos encontrar otra mirada más hippie/psicodélica/orgánica/latino/retrofuturista enfocada a otro tipo de público.
Cuando me enfundo el traje de Los Malinches, las canciones me las imagino detrás de mi instrumento, que es la batería. Y lo mismo ocurre con Bigote Chino y la guitarra. Hay temas que necesito tener el peso del groove para poder expresar lo que se pretende. Sin embargo, no me vería tocando la batería en Bigote Chino. Mi aportación es en la guitarra y eso me da el enfoque para contar otras cosas que no contaría en Los Malinches.

Todos los componentes estáis o habéis estado involucrados en multitud de grupos y otros asuntos relacionados con la música. ¿Qué os llevó a embarcaros precisamente en un nuevo grupo como Bigote chino durante el pasado año, en el que podría considerarse quizás el peor momento para hacer música?
El proyecto empezó algo antes de la pandemia. Quedando como podíamos (siempre con medidas de seguridad). Ahí tuvimos tiempo de ir dándole forma a la cosa. El origen es sencillo: Alberto tenía unas canciones y Luiggi lo picó un poco para llevarlas al directo con banda. Ahí surgió la posibilidad de que se uniera Víctor que, a su vez, se lo comentó a Antonio. ¡Y ya teníamos grupo! Al principio, ensayando en casa de Alberto. Pero al segundo día, vino a quejarse su vecino. Así que empezamos a ir a los locales Underground por horas y luego ya pillamos nuestro actual local, en Sonido Industrial, compartido con Los Malinches. Todo muy natural y muy rodado.

Entre vuestros primeros conciertos, el reciente en el Ruidismo y en breve en el festival Caravaca Powerpop. ¿Os sentís identificados con este tipo de eventos más o menos temáticos?
Son dos ejemplos del tipo de festival que nos gusta y al que solemos ir como público. No necesariamente por ser “temáticos”. Es el concepto familiar y de calidad, más bien. En realidad, temáticamente, nosotros no encajaríamos en ninguno al 100% y, sin embargo, sí tenemos muchas virtudes para tocar en ambos. También influye la trayectoria musical de cada uno del grupo y toda la gente que conocemos de estos años. Se crea cierta expectación y una cosa lleva a la otra.

Siguiendo las actuales dinámicas de trabajo, vuestras primeras canciones las habéis ido grabando y publicando sobre la marcha en plataformas digitales, para finalmente recopilarlas en una edición física. ¿Cuándo y cómo?
Falta una canción aún por salir (lo hará en noviembre), que completará el EP y le dará título. Esto, en digital. En físico, irán juntas en un vinilo 7’’ que podéis pedir a los Reyes Magos, aunque igual nos llegan las copias antes de que acabe 2021. Confiamos en la magia que pueda hacer nuestro sello, Lunar Discos.

Vivimos la época con más opciones de darse a conocer de la historia, pero a la vez con mayor dificultad para hacerse un hueco entre la gran maraña de información que nos rodea. ¿Estáis satisfechos con la repercusión que están teniendo vuestras primeras canciones?
Está todo yendo mejor de lo esperado, estamos demasiado contentos. Sin dar un bolo aun, ya estábamos en Sol Música, ¿qué más quieres? Lo cierto es que, desde que empezaron a salir las canciones en formato digital, nos empezaron a llamar de todas partes. ¡Algo tendremos!

Ya que estamos, desde una perspectiva global, ¿qué banda o bandas pensáis que deberían “viralizarse” y por qué? Nosotros (y nuestro oráculo) decimos Polo Sur (a.k.a. Pooolosur)…
Lo de “viral”, hay que decirlo menos, que es horroroso. Pero sí, Polo Sur es un trío que promete. Estamos deseando ir a un concierto suyo. En cuanto a otras bandas que creemos que tienen poca exposición para lo guapas que están, pues The Qualitons, Alavedra, Diamante Negro, Vosotras Veréis, Voodoo Beach, ĠENN, Blanketman…

Y desde una perspectiva local, ¿con qué bandas de vuestro entorno, sin contar aquellas en las que también tocáis o habéis tocado, os sentís más identificados?
Con Llueve, Capullo!, por ejemplo. Con ellos tocaremos el 17 de diciembre en Murcia (en La Madriguera), además. No tanto a nivel musical, pero sí a nivel sentimental. Es que el Real Madrid une mucho, tío. No sé si sabes de lo que hablamos. Esperamos que sí.

Por último, ¿pensáis que se hará justicia y le pondrán una cabina para pinchar en condiciones a vuestro tocayo Bigote Letal? #unacabinaparapepe
Una en medio del Tontódromo, sería guapísimo. Y él dentro, en plan José Luis López Vázquez. Pagaríamos entrada. También nos encantaría que Bigote Letal pinchara después de algún concierto nuestro, eso lo sabe todo el mundo. En una cabina que estuviera a su altura, por supuesto. Pero los conciertos suelen ser de noche y él se va temprano a la cama.

José Esteban (Octubre): “La gente que no escucha mucha música difícilmente seguirá mucho tiempo en esto”

A José Esteban Martínez-Iglesias le avalan más de 25 años de trayectoria en grupos como The Unlikes, Rumor y, sobre todo, Octubre, banda con la que públicó hace unos meses su sexta referencia, el EP ‘Epílogo’ (Hurrah! Música / Snap Records). Pero también su condición de músico imperecedero y apasionado melómano. Hablemos de ello…

Después de 25 años liados con esto de la música, ¿por qué crees que seguimos haciéndolo a pesar de estar alejados de lo que se supone que es el éxito?
Ni idea. Supongo que somos unos locos o unos frikis y nos ha dado por esto. O a lo mejor tiene que ver precisamente el no buscar el éxito y no estar quemado por no lograrlo.

Si mantenerse durante tantos años en activo, aunque sea de forma intermitente, es difícil, aún más es conservar la atención de los medios y que los discos publicados sigan teniendo buena acogida. ¿Ayuda pertenecer a un nicho específico como es el power pop?
Probablemente. Todos los géneros que hoy se consideran minoritarios o específicos tienen un público muy fiel. Saben que ellos son una parte esencial de ese género y ese sentirse parte hace que sean muy fieles, compren discos y vayan a conciertos mucho más a menudo. Hay un cierto espíritu de camaradería entre grupos y público que en géneros más masivos es imposible que pueda suceder. Por otra parte, con este último EP hemos tenido más repercusión que otras veces. No sabemos si ha sido porque los grupos más grandes se están esperando para sacar sus trabajos a que la pandemia termine y por eso ha habido hueco para nosotros en medios que hacía tiempo que no salíamos.

Habéis publicado recientemente un nuevo EP de Octubre. El título, ‘Epílogo’, podría dar a entender que supone una despedida, pero lo dudo bastante…
No lo sé. Separarnos no nos vamos a separar, pero sí que vemos un cambio de ciclo. Quién sabe si ya el último ciclo. Hemos grabado cuatro LPs y dos EPs. Está muy bien para una carrera musical. Tengo la sensación de haber dado todo lo que musicalmente podía dar. Ya no tengo la necesidad de seguir componiendo, ni de buscar conciertos. Ahora me dejo llevar. Si siguen saliendo cosas las haremos pero, si no, no pasa nada. Hemos sido muy felices y nos sentimos unos privilegiados por haber podido tocar por toda España e incluso en Liverpool y editar discos. Si ‘Epílogo’ es el último, solo el tiempo lo dirá. Eso sí, nos seguiremos juntando cuando nos apetezca y haciendo lo que nos dé la gana.

Algo que se repite en casi todos los trabajos de la banda es la inclusión de alguna versión. ¿Antes que músico hay que ser melómano?
Puede pasar en ambos sentidos. Puedes ser melómano y entonces querer ser músico, o puedes meterte en un grupo porque estudiabas en el conservatorio o son tus colegas los que lo montan y te meten pero no sabías mucho de grupos y esas cosas. En cualquier caso, si esto te va apasionando, poco a poco tienes que ir conociendo más. No concibo estar en un grupo de otra manera. La gente que no escucha mucha música difícilmente seguirá mucho tiempo en esto. Ese momento en el que escuchas por primera vez a un grupo que te recomiendan de cualquier época y, de repente, te cambia la vida es indescriptible.

Muchos grupos tratan de ocultar o incluso niegan sus influencias. Sin embargo tú las haces públicas detallando incluso canción a canción. ¿Por qué?
Es divertidísimo. Me lo paso genial buscando influencias de mis canciones. Al revés, me hace recordar cuando escuchaba esas canciones o, al contrario, canciones que no me gustan nada veo que también algún giro melódico o armónico mío las recuerda. Yo compongo intentando hacer cosas nuevas, al menos para mí, dentro de los parámetros estilísticos que me he autoimpuesto. Si no tienen algo especial que me llamen la atención, las descarto. Sin embargo, cuando las hemos terminado de grabar, empiezo a ver cosas que me recuerdan a otras canciones que ya he escuchado. Hechas a mi manera, sí. Pero eso son las influencias: La reconstrucción individual inconsciente de todo lo escuchado anteriormente.

Hace unos días estuve viendo y disfrutando la serie ‘McCartney 1, 2, 3′. Me parece una frikada maravillosa. Viéndolo, entre otras personas, me acordé de ti y pensé que, como compositor, productor, musicólogo y además fan de The Beatles, lo disfrutarías tanto como yo o más. ¿Estaba en lo cierto?
Qué bien me lo pasé viéndola. En realidad es lo que solemos hacer los grupos en el estudio: escuchar lo que estás grabando y, a la misma vez, ir hablando de música, de influencias, de trucos de grabación… Yo también me acordé de mucha gente con la que he compartido esos momentos como mis compañeros de grupo, Juan Antonio Ross, Joaquín Talismán, Antonio Illán, Antonio Cassinello… Si tienes un grupo y has grabado en un estudio es una delicia verlo.

En estos momentos de restricciones, está costando bastante que los grupos medianos y pequeños puedan volver a actuar en directo. ¿En qué situación está Octubre?
Me da pena por los demás grupos. Por los que, de verdad, están intentando vivir de esto o, por lo menos, intentar tener algo de repercusión. Nosotros tenemos la suerte de tener otros trabajos y, si ahora no se puede, pues nos adaptamos. Pero hay gente que no puede esperar. Que ahora es su momento y no están pudiendo demostrarlo. No quiero criticar a nadie que puede cambiar esta situación y sé que cualquier decisión tiene también sus consecuencias negativas, pero por favor, cuando tomen sus decisiones piensen también en todas las familias que viven de esto y que ahora mismo no están pudiendo hacer prácticamente nada.

Por último, ¿tú que crees que estará haciendo ahora mismo Daniel Romano?
Se la está agarrando con la mano (y a lo mejor está grabando otro disco).

Foto: Enrique Soler.

Pau from Marc: “Living Room Songs tiene un sentimiento esperanzador”

Podrían haber dedicado aquella avalancha de horas muertas para hacer una maratón de series interminable, sesiones conjuntas de yoga o videollamadas multitudinarias a diario, pero Paula y Marco decidieron que todo ese tiempo encerrados podría ser propicio para terminar de definir el sonido y el estilo de su incipiente proyecto musical, que finalmente, jugando con sus propios nombres, llamarían Pau from Marc. Un año después llegaba ‘Living Room Songs’, su debut y resultado de aquel trabajo que comenzaron durante el confinamiento, como una forma de entretenerse componiendo canciones juntos, en el salón de su propia casa.

Foto: Cherry

Durante este verano, a falta de conciertos, estáis llevando vuestro ‘Living Room Songs’ a los salones ajenos. De momento lleváis cuatro sesiones grabadas en vídeo. ¿En qué consiste exactamente esta idea? ¿Era algo que ya se os pasara por la cabeza mientras se gestaban las canciones? ¿Cuántas sesiones tenéis pensado grabar?
El año pasado, cuando empezaron a levantarse las restricciones y empezamos a hacer alguna reunión con amigos en casa, les tocamos las canciones que habíamos compuesto en ese tiempo de confinamiento. Ya que se había gestado en nuestro propio salón y a la vista de que todavía no había noticias sobre si las bandas más underground podrían retomar los conciertos en bares o salas, a nuestro amigo Cherry se le ocurrió la idea de traer su cámara y grabarnos en casa, para luego quizá utilizarlo en algún video. Fue entonces cuando le dimos una vuelta y pensamos que podría ser un proyecto para estar activos y probar nuestro directo, que consistiría en reproducir en diferentes salones. Tenemos grabadas cuatro canciones de las seis que pensamos hacer. Nos estamos divirtiendo haciéndolo, al mismo tiempo que tocamos nuestras canciones. Los amigos nos abren la puerta de su salón, nos reunimos y pasamos un buen rato cantando y bailando los temas.

Pau from Marc ha ido creciendo con la grabación y publicación del disco, los videoclips y ahora las grabaciones en directo, con la ayuda de un secuenciador midi para las bases, pero os seguís encargando de prácticamente todo vosotros mismos. ¿Os habéis planteado ampliar la banda para cuando se pueda tocar con normalidad en salas?
El proyecto nace de una forma muy íntima, en casa, cuando queremos y como queremos. Nuestra filosofía en sí misma es DIY. Por suerte nos encanta hacer nuestras propias movidas y ser independientes. No descartamos en un futuro contar con una banda, pero de momento nos quedamos con el formato dúo.

¿Y posibles colaboraciones esporádicas? Se hace difícil no pensar en ello viendo aparecer por vuestras redes sociales a gente como Cherry, (El Estudiante) Larry o Salva Alambre…
Nos encantaría colaborar con ellos, ya que son nuestros amigos y somos fan de ellos. Para el próximo disco estamos preparando una canción que se llama ‘Cherry in Flames’, en la cual Cherry nos ha prometido que participará.

A la hora de componer las canciones del disco, en una situación tan complicada, ¿qué os inspiró? Y no me refiero solo a grupos o canciones…
El hacer el disco fue una manera de entretenernos y hacer algo en común en esa época de encierro. Fue una forma de evadirnos y dedicar tiempo en algo que nos gusta a los dos. Quizá por eso, el disco está inspirado por todas las cosas que en ese momento rondaban nuestra cabeza (series, películas, libros). Está seguramente influenciado por el momento en el que estábamos, pero también fue un parón en el tiempo en el que pudimos dedicar tiempo a otras cosas, descubrir otras muchas. Por eso, aunque ‘Living Room Songs’ vaya ligado a momentos de pandemia, tiene un sentimiento esperanzador.

No sé si estáis trabajando en nuevos temas, pero sí he leído que queréis publicar algunas canciones compuestas previamente a las de ‘Living Room Songs’, que os sirvieron de punto de partida. ¿Qué nos podéis contar sobre esto?
Antes de este primer disco habíamos grabado ya algunos temas juntos sin publicarlos. Son temas de diferentes estilos. En ese momento no teníamos claro el formato que queríamos y solo nos dejábamos llevar por melodías y ritmos. Digamos que nos ayudaron a conseguir el sonido del disco o a encaminarnos hacia lo que queríamos. Por eso queremos publicarlas en forma de EP de caras B para este otoño.

Llama la atención que para vuestros videoclips no sólo os decantéis por hacerlo por vuestra propia cuenta, sino que también habéis optado por hacerlo de forma artesanal, animando cartulinas recortadas o experimentando con agua y tintas, con la carga de horas extra de trabajo que eso supone. ¿Vais a hacer algún videoclip más en el futuro próximo o con la grabación de los directos ya os dais por satisfechos?
En principio pensamos cerrar este ciclo con las grabaciones en directo y ya centrarnos en nuestro próximo trabajo, que esperamos sacar para principios del 2022. No descartamos trabajar con alguien externo en el tema de videoclips, pero es algo que no forzamos. Si surge, pues adelante.

Cuando nace un proyecto, lo normal es que no se plantee como algo pasajero. Vuestra trayectoria muestra que este tiene intención de mantenerse cuando se superen por fin las circunstancias que casualmente dieron lugar a su creación. Pero, ¿qué hay de vuestros grupos anteriores? ¿Queréis retomar la actividad con alguno de ellos y compaginar distintas bandas o vais a centraros exclusivamente en Pau from Marc?
(Marco) Creo que de momento, entre el estudio y Pau from Marc, me deja poco tiempo para retomar viejos proyectos, pero nunca he cerrado la puerta, el tiempo dirá. Paula, además de Pau from Marc, sigue compaginándolo con su otra banda, Green Haya. Están retomando ensayos y sacando nuevas canciones.

Por último, ¿qué creéis que estará haciendo ahora mismo Daniel Romano?
Estará grabando discos, jejeje.

Santos Martínez: “En cualquier sitio puede uno no sentirse parte de nada”

En estos tiempos de inercias, se agradece cruzarte de vez en cuando con gente que conserve la inquietud y la emoción por descubrir algo distinto, que no se deje llevar solo por la facilidad de lo más visible. Santos Martínez, escritor, periodista, columnista y casi músico, se libra de la quema y puede que por ello nunca sea objeto apetecible de una entrevista veraniega. “Inyustisia”, que diría aquel. Pero eso es lo bueno del underground, que no hay que dar explicaciones…

No nos andemos por las ramas, ¿la novela pa’ cuándo?
Pues espero que para antes de morirme. Al poco de publicar ‘Mañana me largo de aquí’ me puse a escribir una novela. La terminé hace dos años y me propuse dar un salto. Jugar en Primera. En Primera no quiere decir en Champions: en Primera juegan también el Alavés y el Elche. Me tiré otro año intentando colocarla (creo que quedan pocas editoriales en castellano a las que no se lo he enviado) y a 22 de agosto de 2021 podemos afirmar que…me la he comido. Intento no escuchar a quien me dice que sin padrino y desde Murcia es casi imposible y asumo que la novela simplemente era un buen zurullo. Ninguno de mis ídolos lo consiguió a la primera. Es verdad que tampoco hago autoficción y demás chorradas posmodernas. Además de mantener mi puesto de trabajo, el objetivo más concreto que tengo en mi vida ahora mismo es escribir algo tan bueno que, con mis cartas, sea inapelable para un puñado de editoriales. Siento que o consigo eso o no juego. Y sé que no hay atajos: son horas y horas y horas en calzoncillos o pijama delante del ordenador con la puerta cerrada. Y quizá ni así. Pero bueno, no es ningún drama: lo hago porque quiero e intento no calentarle demasiado la oreja a quien tengo cerca. En enero de este año empecé a escribir otra, tengo algo parecido a un primer borrador, pero queda muchísimo. Espero terminarla antes de que tú tengas otra zagala.

El verano siempre me ha parecido una época propicia para vivir anécdotas surrealistas. A falta de nuevas oportunidades para vivirlas, bien está leer las de otros. Háblanos un poco de tu Mambo Negativo…
Mambo Negativo es una columna que he venido publicando en La Opinión los miércoles de julio y agosto. Como hay pocas cosas que me den más pereza que tener que estar todo el rato opinando de algo, intenté darle la vuelta. Yo estudié Periodismo por haberme zampado a Hunter S. Thompson, a Talese… gente que salía a la calle, encontraba una historia y luego la escribía. Recuerdo una entrevista de Talese al payo que ponía los neones de los carteles de los teatros de Nueva York. Es imposible no querer ser periodista leyendo cosas así. Justo el fin de semana en que me propusieron la columna, un camionero tuvo una avería junto al periódico. Llamó a la redacción, bajé a abrirle y me montó un trajín del copón: llamé a su hermana, a su prima, a su jefe, a su mujer… mis compañeros me compadecían, pero yo disfruto esos jaleos. Luego, una compañera me dijo que ahí había una historia, y era verdad. Esas historias de gente haciendo las cosas que hace la gente en este entorno llamado ‘ciudad’ no salen apenas en la prensa. Y a mí me interesan bastante más que lo que tenga que decir un payo que se apellide Díez de Revenga. He intentado contar los momentos en que he conocido a gente así, gente casi siempre en los márgenes.

Si te descuidas un rato, tu compañero en Llueve, Capullo!, Nacho Space, se monta tres o cuatro bandas nuevas. La última creo que es Pooolosur. ¿Tienes tú algo por ahí en ciernes para equilibrar?
Pues tenemos ocho canciones casi niqueladas. Cuando tengamos un par más yo creo que grabaremos. Y nada, sin ser yo nada cercano a músico, a ver si se va poniendo la cosa en marcha para las bandas diminutas, que estamos que nos tocamos encima. Y sí, lo de Nacho no tiene nombre. Ya me podría descargar el NBA 2K21, que me lo dijo hace siete meses y aquí estoy con Pau Gasol aún en Memphis Grizzlies. ¡Viva Polo Sur!

Como consumidor de cualquier expresión artística, siempre me ha parecido algo de lo más complicado, salvo que dediques la vida a ello, estar al tanto de lo que se hace en la actualidad y dedicarle a la vez tiempo a investigar aquello que por edad no llegaste a conocer en su época. Centrémonos en la música, ¿tú cómo te organizas para intentarlo al menos?
A mí me salva la sensación crónica que tengo de que lo guapo está pasando en otro lado. Me tiro varios días escarbando en una movida concreta del pasado y a las semanas vuelvo a preguntarme qué discos están saliendo estos días. Llevo unos años sin leer apenas prensa musical, y tiro de varias decenas de sellos que tengo fichados y que suelen ser sinónimo de lo que me mola. Luego, paso de playlists casi por norma y de Spotify. Necesito tener los discos en el ordenador. Tengo el Soulseek echando fuego y me puse hace un año una norma: no tener nunca más de cinco discos o bandas descargadas sin haber escuchado. Si no, te plantas con 150 discos de 2021 sin haber escuchado. De hecho, más que eso que comentas, a lo que yo le suelo dar vueltas es a la manera en que escucho música. Me pongo un disco y varias veces no sé si no me gusta porque es una mierda o porque no le he prestado suficiente atención. Pero bueno, con esas mierdas me arreglo yo las semanas.

El mes pasado estuve viendo algunos partidos de la Eurocopa de fútbol y no conocía a casi ningún jugador, cosa que me viene pasando sobre todo desde hace unos 4-5 años. ¿Tú crees que llegará un momento en que te dé igual el fútbol? ¿Y el Real Madrid?
Qué va. Bastantes veces pierdo el interés del momento actual del fútbol, pero lo que siempre está es el cuento. Y eso es lo que me gusta a mí. El Madrid es lo más parecido en mi vida a una religión. En el sentido de que hay un dogma, unos iconos, una catedral, una parafernalia, un credo… y vivo a gusto con esa contradicción. Intento no roncerear y no le hago daño a nadie, pijo. También te digo, y esto lo tengo hablado con varias personas, que al Madrid, después de ganar tres Champions seguidas, solo le queda desaparecer. Luego vi lo de la Superliga y entendí que era puro Madrid: no iba a desaparecer, iba a destruir el fútbol. Mi equipo.

A veces pienso que, para quien se dedique a juntar letras de algún modo, leer con devoción a Hunter S. Thompson, Bukowski, Fante o Burroughs, puede ser hasta contraproducente. No vamos a llevar nunca una vida así que sirva de inspiración. Como dicen en mi barrio, ¿sabes lo que te quiero decir?
Entiendo lo que quieres decir, pero no estoy de acuerdo. De esa gente, más que el hecho de vivir en moteles y no haberse lavado los calzoncillos en su vida, a mí me interesan otras cosas. La mirada, la voz, el espíritu. A Bukowski ahora queda bien lapidarlo, pero, sin ser yo un devoto suyo, para mí es un ejemplo de compromiso con la escritura, por ejemplo, de intentarlo una y otra vez hasta que das con la tecla. Eso que decía él de ser un ejército de uno. Fante, lo mismo y, encima, con humor. Un tío que decía que nadie se ha muerto nunca por exceso de emoción. ¿Qué más quieres? Y, luego, no hace falta vivir en Los Ángeles para sentir la alienación en el pecho cada día. En cualquier sitio, ejem, puede uno no sentirse parte de nada.

Firmaste tu libro de relatos como Santini Rose. En prensa, hasta donde yo he podido leer, vienes firmando con tu nombre real, algo que me congratula. Seguro que te he gritado alguna vez en un concierto por el uso del pseudónimo, con sorna, como si este fuera el nombre de algún sello discográfico. ¿Santini Rose debe morir?
Sí me lo has dicho, sí. Y no una vez. Pues me costó entenderlo, pero Santini Rose es un alter ego literario. Sin más. Sin menos, tampoco: da bastante libertad situar en el centro de la acción a alguien que no eres tú pero se parece bastante a ti. Desde hace un tiempo firmo todo con mi nombre, que luego a mi madre también le da más gusto.

Por último, ¿tú que crees que estará haciendo ahora mismo Daniel Romano?
Yo creo que se acaba de esclafar en un taburete de su cocina. Ha resoplado y ha dicho: “La primera vez que me siento en todo el día”.

De puretas y fanzines

Leo el artículo de Juarma sobre The Immortal Mice Men y pienso que podría ser perfectamente el argumento de una novela de Nick Hornby. Si en vez de en Illinois hubiera ocurrido en Granada, podría ser incluso el argumento de la próxima novela del propio Juarma. Pero se trata de una historia real. Un tanto rocambolesca, pero real. ¿Y qué mejor sitio para escribir sobre un músico de culto para unos pocos y totalmente desconocido para la inmensa mayoría que un fanzine (pureta) de limitadísima tirada? Si buscas por la red, encontrarás información al respecto, pero nadie te lo contará tan bien y con tanto detalle como el de Deifontes en su colaboración en Presbicia #1, la última y reciente publicación del dibujante valenciano Jose Tomás. Y el fanzine ya está agotado. Sirva esta curiosidad como punto de partida para una reflexión: en los tiempos de Internet y redes sociales, de la inmediatez, la sobreexposición y la fugacidad, de historias de Instagram y de Tik Tok, ¿qué nos empuja, especialmente a quienes nacimos en los años 70, a seguir creando publicaciones en papel de corto recorrido? Coincidiendo prácticamente con el lanzamiento de Presbicia, llegaba también El valor del necio, una recopilación de textos de mi amigo Arcadio Augusto González Gallego, asturiano afincado en Madrid, en formato fanzine. Ya agotado también. Así que aprovecho la coincidencia, justo cuando ando también discurriendo sobre la posibilidad de publicar una nueva entrega de mi fanzine, CRLM, en un futuro cercano (pero no demasiado), para hacer suya también esta reflexión.

Hablar de simple nostalgia sería simplificar demasiado. Cada cual en su particular medida, pero hoy en día casi todos somos parte de esta dinámica acelerada y explícita. Y creo que hay consenso sobre que todo tiempo pasado no fue necesariamente mejor, simplemente diferente. Entonces, ¿por qué seguimos haciendo fanzines? “Por costumbre”, supone Jose Tomás. No es mi caso, aunque nunca he dejado de consumirlos, dejé de hacerlos en algún momento a principios de este siglo y hasta 2018 no regresé al papel, pero el creador de Presbicia no ha parado de publicar en este formato “desde los 15 años”. “No es algo racional ni práctico. Quizás el fanzine sea mi zona de confort, un lugar tranquilo y calentito al que vuelvo regularmente, en el que estoy agustito. El formato del fanzine me fascinó en su día y me sigue fascinando actualmente. Es lo que conozco. Con Presbicia me planteé revivir la experiencia de hacer mi primer fanzine, pero 35 años más tarde”, señala. “Es un formato que resulta familiar y cercano. Un ejercicio personal de pasión casi adolescente, sincero, honesto y accesible, al que uno puede asomarse muy fácilmente”, añade Arcadio. Su caso es distinto, a pesar de llevar prácticamente toda la vida involucrado en distintas bandas de hardcore punk, El valor del necio supone su estreno en la publicación de fanzines. “Muchos amigos y conocidos míos llevan años editando fanzines”, indica el de Avilés, “por eso tenía muy clara mi elección; un libro, aunque fuese pequeño y autoeditado, me parecía algo demasiado serio, puede que hasta pretencioso, al menos para mi debut. Si este proyecto fuese musical se editaría en forma de maqueta, en cinta y con portada en blanco y negro”.

Teniendo en cuenta que suelen ser publicaciones con poca audiencia, con “tiradas muy pequeñas”, como señala Jose Tomás sobre las suyas, y con las que, obviamente, como indica Arcadio, “nadie se plantea ganarse la vida”, ¿puede darse el caso de que sea mayor el peso que tiene la propia satisfacción del autor frente al reconocimiento del público, del lector, como motivación para publicar un fanzine? “La mayoría de fanzines que he hecho ni siquiera los vendía, así que hablar de público suena un poco ridículo”, advierte el valenciano. “Cuando hago un fanzine no tengo en cuenta a ningún tipo de público. Lo hago para mí, únicamente”, concluye. “Primero está la propia satisfacción. Sin duda, un fanzine tiene que ver más con el yo que con el los demás”, señala Arcadio, aunque matiza sobre esta dicotomía, “pero seguramente, con el paso del tiempo y con el esfuerzo acumulado que implica hacerlo de una manera más o menos periódica, que tenga mejor o peor aceptación puede hacer que un proyecto dure más o menos tiempo. El cansancio y la desmotivación creo que llegan antes predicando en el desierto que en un auditorio a rebosar”. No creo que le falte razón, pero también es cierto que cuando llevas más de veinte años vagando por el desierto, lo de predicar hasta se te ha olvidado. Como dice Jose Tomás, “si cuando está hecho le gusta a alguien, mejor que mejor”. Me siento identificado sin duda con esta filosofía, hace ya mucho tiempo que el gusto por escribir es el principal impulso para hacerlo, independientemente de su repercusión. Y hace tiempo también que hice mío aquello que decía CASCALES sobre “divertirse con el proceso antes que con el resultado”, más aún cuando, aparte de escribir, se trata de liarse con las tijeras, las fotocopias y la grapadora. Lo importante es el camino y el entretenimiento asociado a este. “Lo disfruto mucho, incluido bajar a hacer las fotocopias, doblar las hojas y guillotinar (si se necesita), grapar y hacer los envíos”, coincide Jose Tomás. “Hacerlo es un fin en sí mismo. El viaje es el trayecto, no el destino”, añade Arcadio. “Es una especie de arrebato que nos va robar tiempo, energías y hasta dinero, sin que no nos importe más que el aquí y el ahora”. En definitiva, un arrebato de romanticismo: “Es un primer amor, todo se entiende, no hay dudas y solo se vive en el presente”. Solo que para algunos este enamoramiento es un estado permanente… o al menos algo que reaparece cada cierto tiempo.

### La última de 2020

Como nadie la estaba esperando (ni siquiera yo mismo tenía pensado hacerla inicialmente) me he tomado mi tiempo. Al final ha quedado algo a medio camino entre una lista de favoritos del año al uso y lo que hice con los de 2019, una lista de discos interesantes que no conocía antes de Navidad.

Fue precisamente durante las vacaciones navideñas cuando esta idea comenzó a tomar forma. Después de muchas charlas virtuales con mis compañeros Romu López y José Llobregat (aka Bigote Letal) sobre las listas de mejores discos del año que vamos compartiendo entre nosotros cada mes de diciembre, me di cuenta de que realmente a lo largo del ejercicio pasado hubo pocos discos que escuchara de forma repetida.

Fue un periodo de ver muchas series y documentales, de escuchar podcasts con asiduidad y de aficionarme al rugby, especialmente al del hemisferio sur. Pero en diciembre no hubieran salido más de 15-20 discos en una posible lista, a pesar de haber acumulado multitud de ellos entre listas de Spotify, marcadores de Chrome y torres sobre el tocadiscos.

Así que, aprovechando los días libres, comencé a hacer una recopilación más amplia de publicaciones discográficas de 2020 sin más intención que la de organizarme y de obligarme a escuchar toda esa música olvidada.

Todo el material acumulado hasta final de año, que en muchos casos había escuchado poco o nada, más un montón de trabajos que a priori me interesaban de las listas que fui consultando. Un total de casi 600 referencias.

Tras un primer filtro rápido, la lista bajó a unos 400 trabajos, que me han acompañado durante los últimos tres meses y medio. Los he ido escuchando con calma una o varias veces, dependiendo de cada caso, hasta llegar a esto que muestro a continuación: La lista de las 87 publicaciones musicales de 2020 que más me han gustado (la cifra es totalmente casual).

Accidente ‘Caníbal’
Arbor Labor Union ‘New Petal Instants’
Bananagun ‘The True Story of Bananagun’
Black Market Brass ‘Undying Thirst’
Bob Mould ‘Blue Hearts’
Brent Cobb ‘Keep ‘Em on They Toes’
The Budos Band ‘Long in the Tooth’
Cable Ties ‘Far Enough’
Cemënteri ‘Asma, corte, afonía, pisotón’
The Chats ‘High Risk Behaviour’
Chubby and the Gang ‘Speed Kills’
Colter Wall ‘Wester Swing & Waltzes and Other Punchy Songs’
The Cool Greenhouse ‘The Cool Greenhouse’
Copper Age ‘Buerismo’
Coriky ‘Coriky’
The Cowboy ‘Feel the Chi Releasing from You’
The Cowboy ‘WiFi on the Prairie’
Cromo ‘En otro lugar’
Cut Worms ‘Nobody Lives Here Anymore’
Daniel Romano ‘Spider Bite’
Daniel Romano’s Outfit ‘Do (What Could Have Been) “Infidels” by Bob Dylan & The Plugz’
Dua Lipa ‘Future Nostalgia’
Ellis/Munk Ensemble ‘San Diego Sessions’
Elvis Depressedly ‘Depressedelica’
Flat Worms ‘Antarctica’
Frankie and the Witch Fingers ‘Monsters Eating People Eating Monsters…’
Frank & the Hurricanes ‘Love Ya Love Ya’
Garcia Peoples ‘Nightcap at Wits’ End’
Gee Tee ‘Atomic’
Gen Pop ‘PPM66’
Habibi ‘Anywhere But Here’
Horse Lords ‘The Common Task’
Huevos II ‘III’
illuminati hotties ‘FREE I.H: This Is Not the One You’ve Been Waiting For’
James Elkington ‘Ever-Roving Eye’
Jamie 4 President ‘The Bathroom Demos’
Jon McKiel ‘Bobby Joe Hope’
Kacy & Clayton and Marlon Williams ‘Plastic Bouquet’
Karkara ‘Nowhere Land’
Kelley Stoltz ‘Ah! (Etc)’
Lewsberg ‘In This House’
LIIEK ‘LIIEK’
LITIGE ‘En eaux troubles’
Llueve, Capullo! ‘121 Goles’
Los Estanques ‘IV’
Los Manises ‘Aristocracia y Underground’
Loss Leader ‘Songs About’
Lucky Malice ‘Magnetic’
Lukas Nelson and Promise of the Real ‘Naked Garden’
Mapache ‘From Liberty Street’
Mausoleo ‘Absolución’
Michel Cloup, Pascal Bouaziz, Julien Rufié ‘À la ligne – chansons d’usine’
Milk ‘Bricks’
Mohama Saz ‘Quemar las Naves’
Muro ‘Pacificar’
Neil Young ‘After The Gold Rush (50th Anniversary)’
North Americans ‘Roped In’
Nueva Vulcano ‘Ensayo’
Núria Graham ‘Marjorie’
Oranssi Pazuzu ‘Mestarin kynsi’
Pearl Jam ‘MTV Unplugged’
Pokey LaFarge ‘Rock Bottom Rhapsody’
Porridge Radio ‘Every Bad’
Powers/Rolin Duo ‘Powers/Rolin Duo’
Redd Kross ‘Red Cross EP: Special 40th Anniversary’
Reek Minds ‘Reek Minds EP’
Rolling Blackouts Coastal Fever ‘Sideways to New Italy’
Ron Miles ‘Rainbow Sign’
Rose City Band ‘Summerlong’
The Roves ‘The Big Silver’
RUDIX ‘demo’
Run The Jewels ‘RTJ4’
Sial ‘Tari Pemusnah Kuasa’
Soul Glo ‘Songs to Yeet at the Sun’
Stephen Malkmus ‘Traditional Techniques’
STIFF RICHARDS ‘State Of Mind’
Sturgill Simpson ‘Cuttin’ Grass – Vol.1 (Butcher Shoppe Sessions)’
Superchunk ‘There’s A Ghost / Alice’
SUSS ‘Promise’
Sven Wunder ‘Eastern Flowers (Doğu Çiçekleri)’
Sweeping Promises ‘Hunger for a Way Out’
Varios Artistas ‘Brown Acid – The Eleventh Trip’
Varios Artistas ‘Brown Acid – The Tenth Trip’
VVV [Trippin’you] ‘Escama’
Waxahatchee ‘Saint Cloud’
Xetas ‘The Cypher’
Young Jesus ‘Welcome to Conceptual Beach’

A continuación tenéis una lista de Spotify con una o varias canciones elegidas aleatoriamente de cada trabajo (todas en el caso de los dos recopilatorios incluidos). De los que no están en dicha plataforma incluyo enlace a sus correspondientes páginas de Bandcamp en la propia lista.

Espero que la disfrutéis, así lo he hecho yo mientras la hacía, que esa era otra parte fundamental de esta idea.

Nacho Para de Bantastic Fand: ‘No creo que haya una fórmula, es lo realmente divertido de todo esto’.

En esta casa se respeta el oficio y la vocación artesanal a la hora de hacer canciones. El arreglo templado, los medios tiempos elegantes, algún que otro viaje onírico por carreteras polvorientas a prueba de antihistamínicos, las armonías vocales bien jugadas, el storytelling… Eso que de un tiempo a esta parte llamamos ‘Americana’  y que no es más (ni menos) que un montón de culturas migrantes entrelazadas en Norteamérica a través de sus géneros musicales. El ciclo lógico de las cosas devuelve la mezcla resultante a muchos rincones del mundo, incluido el nuestro.

Aquí, al lado, en Cartagena, contamos con Bantastic Fand, una de esas bandas que apuesta por continuar con una tradición que parece eterna. Una gran familia con  algunos de los mejores músicos de la zona, que adaptan a nuestro día a día mediterráneo una música con la que, en definitiva, hemos crecido. Hablamos con Nacho Para, eje sobre el que pivota el grupo, cantante, guitarrista, compositor de la mayoría de las canciones y buen conversador.

Bantastic Fand al completo. Foto: Fran Cea

Hablando de música, si uno atiende a los medios, parece que en la actualidad solo hay unos pocos géneros elegidos que recogen ‘las necesidades de expresión de la calle’. Pero el folk siempre ha estado ahí para ello, como vehículo de transmisión oral intergeneracional a través de lo lúdico. ¿Cuánto de humanismo crees que debe tener una música como la vuestra, que atiende a las raíces? ¿Y de compromiso político? O social, si quieres llamarlo así…


Yo no sé si hay que ser un elegido para recoger esas necesidades de expresión de la calle. En estos tiempos de calles desiertas, a lo mejor hay artistas que más bien necesitan recoger la expresión de los libros que leen, de los cuadros o las fotografías que contemplan o de los discos que descubren, sean nuevos o viejos. Porque ¿dónde está ahora mismo la expresión de la calle? ¿Es lo que se vomita en Twitter la expresión de la calle o es más bien la expresión de las frustraciones de los individuos? ¿Es el cacareo de las tertulias la expresión de la calle? No sé, yo ya vivía bastante aislado del ruido antes de que todo esto comenzara. He perdido un poco el impulso de seguir tanto la actualidad y tengo la impresión de que se gana perspectiva, y también se gana tiempo y vida. Bueno, yo quizá tenía una sobredosis de actualidad…


Me preguntas cuánto de humanismo, cuánto de compromiso político o social tienen que tener las canciones. No creo que haya una fórmula y eso es lo realmente divertido de todo esto, que no haya fórmulas. Te pones a escribir canciones y unas te salen epicúreas y otras de barricada. Estoy vivo, vivo en mi tiempo, sigo viajando cuando se puede. Las canciones se nutren de todo eso, también de la reflexión interior, aunque es cierto que el primer disco era más ensoñador y el último más apegado a la realidad.

Sabemos que durante mucho tiempo te has dedicado al periodismo. Con lo cual, conocerás una buena parte de las miserias y grandezas del gremio. ¿Cómo ves la que ha sido tu profesión y qué alimento has sacado de ella para tus canciones?

No me gusta mucho hablar de ello porque tengo todavía muchos amigos dentro y no quiero que mis palabras suenen resentidas. Pero está claro que el periodismo vive una larga crisis que derivará en un nuevo modelo, aún no se sabe bien cuál. La concentración de intereses económicos y partidistas en los medios conlleva cosas muy poco apetecibles, pero espero que quienes sigan teniendo sed de información de calidad acaben ganando su parcela de resistencia. Ya ocurre. Si buscas, encuentras. Otra cosa distinta es si te tragas lo que te echen. Y entonces acabas confundiendo lo que pasa en la calle con lo que te cuentan por la televisión. El periodismo, el oficio de contar lo que pasa sin pautas preestablecidas por tu empresa, es más necesario que nunca y seguro que volverá.

¿Qué alimento he sacado del periodismo para mis canciones? Sobre todo el alimento de viajar que me permitió la profesión, y la gente, especialmente la no famosa, que en ellos conocí.

 


El influjo de la música norteamericana en toda su amplitud se muestra a las claras en lo vuestro. Al final tocáis géneros que han conseguido hacer de lo local algo universal. ¿Qué tienen del sudeste español en el que vivimos vuestras canciones?

De pequeño, lo que veíamos por la ventanilla del coche cada vez que venía con mis hermanos desde Almería a Cartagena a ver a la familia, no es muy distinto a lo que luego he visto desde la ventanilla en California o Malí. Añádele a eso el sonido de una radio con canciones de los Beatles, Bob Dylan y la Creedence y ahí tienes las fuentes iniciales de las que bebe Bantastic Fand. Lo importante no es tanto donde estés, sino hacia dónde orientes la antena, pero en nuestro caso el paisaje exterior también acompaña.

Mirando los créditos, está claro que Paco del Cerro y tú sois inseparables en la composición. Luego está siempre circulando por ahí Pablo Vizcaíno en los textos. Para qué cambiar lo que funciona bien ¿no? 

Paco y yo llevamos haciendo canciones desde que éramos casi niños. El tándem con Pablo funciona desde 2016, con ‘Welcome to Desert Town’, el segundo disco, y llega hasta el último, ‘Somebody’s World’ (2019). Antes, en ‘Strong Enough to Refuse’ (2014), nos ayudaba en las letras César Bayo, que dejó este mundo en 2015. Durante el confinamiento he trabajado también letras a distancia con Isabel Márquez y Julia Guerrero, dos amigas que viven en Madrid y Sevilla, sin abandonar el trabajo con Pablo. Con la pandemia, el método de trabajo en la composición de melodías y arreglos con Paco y Fernando ha cambiado un poco dadas las condiciones de aislamiento. Sé que Paco tiene cosas por ahí y yo tengo otras por allá. En algún momento nos juntaremos a ver cómo pegamos las piezas.

En esta época de encierro se habla mucho, por motivos obvios, del parón que ha supuesto para los músicos todo esto. De la ruina también, claro. Pero quizá convenga mejor enfocarnos en algo que en muchos aspectos se ha reforzado: los lazos familiares. Desde fuera, parecéis una banda muy familiar en vuestra forma de trabajar. De hecho, vuestro último disco es el más coral. Háblanos de ello, de cómo están los lazos del grupo tras estos meses tan raros y sobre todo si tenéis ya otro disco en marcha.

Somos, sobre todo, una banda de amigos, aunque algunos seamos familia. Los amigos se eligen, incluso dentro de la familia. Bantastic Fand siempre tuvo una vocación coral, aprovechar al máximo el talento de cada de uno de sus miembros y ponerlo siempre al servicio de las canciones. ‘Somebody’s World’ es, de momento, la máxima expresión de esa vocación. Hay cuatro voces solistas: Paco y Paloma Del Cerro, Fernando Rubio y yo. Carlos Campoy y Fernando aportan también canciones y espero que ese espíritu permanezca mucho tiempo. Sin olvidar el bajo de Chencho Vilar, que supone toneladas de personalidad a nuestro sonido. Creo que este tiempo de encierro (relativo para mí, porque vivo en medio del campo) ha favorecido la creación de todos los miembros de la Fand. Fernando Rubio tiene bastante adelantado su tercer disco en solitario. Yo he compuesto también bastante, pero quizá llegue antes un disco mío en solitario que el cuarto de Bantastic Fand, entre otras cosas porque pensamos que a ‘Somebody’s World’ le queda una nueva vida pospandémica. Nos resistimos a no terminar de defender ese trabajo, aunque en 2020 pudimos girar un poco con él. Y también es cierto que algunas de mis canciones del confinamiento tienen un cariz más intimista. Una se llama ‘Only seen my face’, imagínate. Esas quizá pidan un tratamiento más espartano y menos “bantástico”. Pero no hay nada definido, ya se verá…

Son ya tres discos de estudio, más el directo. Y unas cuantas giras montadas con “palos y cañicas”, que decimos por aquí. ¿Estáis contentos con el público que habéis podido reclutar por el camino? Parece, además, que habéis logrado una estabilidad como banda de directo experimentada y con gusto por los buenos arreglos.

Estamos más que contentos con nuestros “palos y cañicas”. Es nuestro modus operandi y hace que todo esté creciendo poco a poco y de forma natural. La banda funciona y hasta se siente cómoda en ciertos limbos de improvisación. Nunca tocamos las canciones de la misma forma, y lo hacemos así para evitar el aburrimiento, el nuestro y el del público. Este grupo no se montó con vocación de grandes audiencias, aunque tampoco las desdeñaríamos si llegaran. Quienes nos siguen suelen ser más que fans, acaban siendo amigos, y el círculo es cada vez más amplio. Eso reconforta mucho, que la gente te pida que vayas a su ciudad, y que te ayuden a conseguirlo. Además, a grupos como el nuestro, sin estructura grande ni posibilidad de hacer videoclips caros y esas cosas, la pandemia le ha traído una especie de beneficio inesperado. Nuestra música, que es más para escuchar que para bailar, encaja muy bien en teatros, festivales y auditorios. La gente la escucha en silencio en una suerte de experiencia rockera diferente. Como los aforos son reducidos, a las bandas más establecidas parece que no les sale rentable ir. Así que ahora cuentan más con gente como nosotros que nos conformamos con menos, porque ese menos es más de lo que teníamos. A veces una tragedia arroja luz a gente que vivía en la oscuridad.


Hay un cortometraje de Sean Penn, ’11’09’’01′, que ilustra muy bien esto que digo. La vida del anciano que encarna Ernest Borgnine en el filme cambia absolutamente para bien cuando caen las Torres Gemelas en el atentado, porque justo la sombra de los rascacielos era lo que impedía que florecieran las plantas de su balcón. No es que nosotros nos sintamos bien con la pandemia, no quiero que se me entienda mal, pero sí he visto que ahora hay más organizadores de conciertos que se acuerdan de grupos como el nuestro, antes más invisibles para los circuitos oficiales. Tocar en el Auditorio de Murcia es un buen ejemplo. Antes de la pandemia, casi no había otra que pagar una pasta para alquilar una sala privada…

Es un clásico entre melómanos esto de recomendarse música, y aquí nos gusta cerrar así las entrevistas. ¿Qué estás escuchando ahora que creas que nos puede gustar?

No creo que a gente tan puesta y melómana como vosotros os pueda descubrir ninguna novedad. Además, lo último que estoy re-escuchando es de lo más viejuno: Head, Hands & Feet, el grupo que lideró a primeros de los 70 el guitarrista Albert Lee. Gracias a un proyecto editorial que llevo entre manos, estoy revisando la discografía de los músicos que participaron en el homenaje a George Harrison en 2002 o que colaboraron con él a lo largo de los años. Albert Lee no era exactamente un amigo ni un colaborador estrecho de George, pero pidió formar parte de la banda que le rindió homenaje en el Royal Albert Hall, y no hay más que verle la cara para saber cómo lo disfrutó. Aunque no todo lo que ha hecho me gusta, siempre me ha parecido un superclase, y no solo como guitarrista. También como vocalista y pianista. También estoy repasando a Leon Rusell, Gary Brooker, Jim Capaldi, Joe Brown…

Los Estanques: “Estamos encantados con las críticas, pero preferimos que el público disfrute”

Van por el cuarto álbum. Todos buenos. Ninguno ha pasado desapercibido, más bien han ido generando una creciente atención a cada entrega. ¿El motivo?, su orfebrería pop de aire progresivo e intensidades cambiantes, grabada con atención al detalle y plasmada con energía en llamativos directos. Son muy versátiles tocando, jóvenes experimentados y buenos contadores de historias. Además no le hacen ascos al humor. Son Los Estanques, más que una propuesta ‘retro’ al uso, una banda contemporánea que actualiza discursos musicales aún vigentes, pero procedentes de otras épocas. Heredan la atención al detalle y el gusto por lo orgánico, aplicando los medios de difusión actuales y su condición de jóvenes en este cambiante inicio del siglo XXI. Les lanzamos unas preguntas porque vienen a Murcia a tocar.

 

Vuestro último disco, ‘IV’, fue editado el verano pasado (tras el famoso robo del ordenador y disco duro previo), con todo esto de la pandemia encima. ¿Cuáles eran vuestras expectativas y cuáles se han cumplido?
Intentamos no pensar mucho en las expectativas y simplemente disfrutar del proceso y de cómo vaya ocurriendo, por supuesto todo lo bueno que pase con algo a lo que le hemos puesto tanto esfuerzo y cariño será muy bienvenido.

Sí, mejor vivir al día en esta época con tanto imprevisto y encierros intermitentes. Aunque si hay que estar encerrado, mejor rodeado de instrumentos. A estas alturas, se intuye que sois animales de estudio, ¿qué es lo que más disfrutáis del proceso?
Siempre mejor rodeados de instrumentos. Componer es la parte que más disfrutamos pero todo tiene su punto.

Ya habéis contado en varias ocasiones la historia del robo del ordenador en entrevistas y demás. Aparte del disgusto, ¿le sacasteis algo positivo al hecho de tener que regrabarlo todo?
Sí, superar las zancadillas que te pone la vida te hace más fuerte, o eso creemos. Además nos gusta pensar que han quedado mejor de cómo estaban, a pesar de que hay dos que no regrabamos ‘Inés Moral’ y ‘Niño soy’.

Los cuatro discos han sido recibidos con los brazos abiertos por parte de los medios de comunicación especializados. ¿Os sentís más un grupo de crítica que de público?
Estamos encantados con las críticas recibidas pero preferimos que el público disfrute de lo que hacemos.

Vuestras canciones son historias en miniatura, muy al estilo de CRAG, Vainica Doble… Siempre han sido así. Todo lo opuesto a una ópera rock, por ejemplo. Pero en este disco hay cierto aire conceptual entre todas. ¿Está en vuestra cabeza hacer, algún día, el ‘Tommy’ de Los Estanques?
Sí, se llamará ‘Jerry’ (carcajadas). El ‘Tommy’ es un discazo, ojalá algún día hagamos algo la mitad de bueno.

 

 

Además del costumbrismo y cierta poética de la rutina, el humor también tiene cabida en vuestras canciones. Y puede ser tentador, visto el tirón de canciones como ‘Soy español, pero tengo un kebap’ ¿Tenéis líneas rojas para mantener la sutileza y no caer demasiado en el chiste, o vais sin filtro?
Hablando de humor no tenemos línea roja pero hablando de amor no hay quien nos coja.

¿Cómo lleváis lo de ‘enebrar la aguja’ con los bares de copas cerrados?
Llevamos hecho siete tapetes, así que ni tan mal.

Si no llevamos mal la cuenta, os vimos en Murcia por primera vez en septiembre de 2019, con motivo del festival Lemon Pop. ¿Os dio tiempo de conocer la ciudad? ¿Hubo algo que os marcara para siempre (para bien o mal)?
Recordamos ese concierto con mucho cariño pero no pudimos visitar la ciudad de día. Deseando volver pronto.

Algo que empezó como una especie de ejercicios de práctica, se ha convertido en uno de los contenidos más interesantes en la maraña actual de las redes sociales: los vídeos en Instagram de Iñigo. Desde ponerle música a una canción de Karina a sorprendentes colaboraciones con Alma o Roberto Cubero. Cuéntanos más detalles sobre esta serie de vídeos.
Son vídeos que hago en una sesión, desde llegar con una idea o a veces incluso nada hasta acabar en 12 horas con el video montado y subido a Internet. Todo grabado en directo y lo que prima es la naturalidad y la espontaneidad de cada uno de los que participamos en él. Además estamos conociendo unos músicos muy interesantes y me parece una muy buena forma de compartir música tal y como está ahora mismo la situación.

En estos tiempos de restricciones se ha complicado más aún lo de darse a conocer en el mundo de la música. Los formatos de comunicación digitales, con las redes sociales al frente, han tomado más importancia incluso de la que ya tenían, encumbrando a nuevos nombres, ya sea por suerte/casualidad o por el buen trabajo de los equipos de comunicación. Aprovecha este hueco para mencionar 5 grupos/artistas que merecerían viralizarse según tu opinión.
Malcolm Scarpa
Jon Bap
Ombligo
Alpargata
Alien Tango.

Alguno  teníamos ya en el radar, otros los apuntamos. Encantados de charlar con vosotros.
Muchas gracias por la entrevista, un placer. Un saludo para todos los lectores.

 

 

Againsters: “Esa cosa indefinible que tiene el punk que te llena de endorfinas”

Si publiqué ayer una entrevista a Jipis Atómicos que iba destinada originalmente a Againsters, salvo alguna cosa, ¿no iba a publicar hoy la entrevista original, aunque sea del pasado mes de junio, que rescató Jordi ‘Unclu’ de algún lugar en el limbo entre su ordenador y mi correo electrónico? Las circunstancias han dado lugar a que casi 10 meses después preguntas y respuestas sigan vigentes…

Sois gente curtida en mil batallas musicales, habiendo pasado por bandas tan míticas como Mostros (Macky, voz), Budellam (Jordi, bajo), Subterranean Kids (Boliche, batería) o E-150 (Beni, guitarra), por mencionar solo algunos ejemplos en vuestros más de 20 años, o incluso más de 30 en algún caso, de trayectoria. En activo además en varias bandas algunos de vosotros cuando decidisteis formar esta nueva banda que finalmente se llamó Againsters. ¿Qué empuja para que os sigáis embarcando en nuevas aventuras y además compaginando varias a la vez?
Macky: Creo que hay cierta pulsión irresistible que te acaba llevando otra vez al local de ensayo. Yo voy bastante a mi bola y me apunto a bombardeos varios, y tenía muchísimas ganas de volver a tocar en una banda después de bastante tiempo de “sólo” hacer colaboraciones esporádicas en discos de otra gente o estar muy centrada en mis giras como road manager y mi spoken word. Pero me sigue pareciendo un milagro, como bien apuntas, coincidir a esta altura del campeonato con gente que, sólo por el rango de edad y sus correspondientes responsabilidades, tiene trabajos, familias y bandas aquí y allá, y aún tiene ganas de meterse en un sótano mal ventilado dos veces por semana. Si hay algo que nos “empuja”, creo que es esa cosa indefinible que tiene el punk rock que te conmueve, te acelera, te divierte y te llena de endorfinas. Y ya sabemos que el resto de la vida diaria tiene poco de eso, a menos que la hagas girar alrededor del punk rock, claro.
Unclu: Al principio todo fue culpa de nuestro amigo Edorta. Quedamos un día los cuatro y el amor floreció entre nosotros a la primera. Y aquí estamos. Lo raro hubiera sido que hubiéramos coincidido en el gimnasio o en clase de yoga, pero para punkrockear siempre estamos listos.

A pesar de todo, se podría decir que formáis parte de ese tipo de personas sospechosas habituales para estas cosas, siempre activas, ya sea tocando, organizando conciertos, diseñando, conduciendo furgonetas… Si bien, al menos visto desde la distancia, sorprendió el caso de Beni (guitarra), que había dicho en varias ocasiones que se había acabado lo de tocar en bandas para él tras haber pasado por multitud de ellas, como E-150, Kissin’ Cousins, Fix Me o The Urgent Kicks. Y sin embargo, creo haber leído en alguna parte que tuvo un papel principal en la formación del grupo. ¿Cómo fueron los comienzos de Againsters?
Macky: Sí, en mi caso lo de conducir furgonetas empezó muy naturalmente por ser la que menos bebía en bandas y pandillas, por disfrutar de conducir llueva o truene y por una tendencia a la alegría tonta en cuanto me pongo al volante. Todo ello dejó claro que podía ser una salida laboral disfrutable y además una solución a la precariedad a la que parece obligarte el sistema y el mercado cuando pasas de los cuarenta. Luego también está comprobado que todas las tareas periféricas de estar en una banda me producen gran placer (diseñar carteles y portadas, montar bolos y giras, la parte de comunicación, etc.). Creo que el resto de la banda también disfruta en mayor o menor medida de toda esa mandanga, o al menos se ha visto en el brete de encargarse de ello en algún momento. Ya Beni te contará, si quiere, por qué ese alejamiento de las bandas y por qué ese retorno, pero sí que fue él quien nos azuzó (ndr: No, pero ya contestaron Jipis Atómicos por él ayer). A pesar de conversar en redes desde prácticamente la época del MySpace y los foros, yo a Beni lo había visto en persona una vez, y muy recientemente. Era al que menos conocía de los otros tres. El comienzo de Againsters fue también a través de las redes: hora del desayuno sentada en la furgo, un colega me avisa de que habían colgado una foto de Mostros en un grupo de Facebook sobre bandas punk con chicas, yo reboto la foto, otro colega comenta que cuándo vuelvo a cantar, yo comento una chorrada de que ya haré una banda un día de estos y sigo conduciendo, que estaba de gira por ahí. A la hora de comer paro en una gasolinera, monto mi picnic, miro el móvil y había cuarenta comentarios. Beni dijo: “venga, hagamos esa banda. Unclu y Bolo, ¿os apuntáis?”. Estos dijeron que sí y de repente teníamos banda nueva y fecha fijada para el primer ensayo en los comentarios de un post de Facebook. La mandíbula todavía la tengo por los suelos. Fue probablemente la mayor alegría que tuve en 2019.
Unclu: Es que mis últimos 35 años han girado alrededor de todo esto, forma parte de mi vida: música, conciertos, radio, etc. No sé hacer muchas cosas más, así que la propuesta de tocar con estas tres bestias del punk rock me sedujo mucho y me hizo una ilusión tremenda. Lo estoy pasando bomba con ellos, además yo toda la vida he tocado con la misma gente del pueblo, La Roca del Vallés, y esto es una nueva e interesante manera de hacer las cosas, diferente de como las había hecho siempre.

Da la sensación de que todo ha ido muy rápido para esta banda, al menos hasta la llegada de la pandemia, pasando apenas un año entre el primer ensayo y la publicación del EP de debut el pasado mes de junio. Imagino que todo más rodado y hay pasos que directamente se saltan cuando se acumula tanta experiencia. ¿Cuál es vuestra visión al respecto?
Macky: ¿Te parece? Yo tengo la sensación de que, en un año (casi dos ya a día de hoy), en cualquier otra circunstancia, hubiéramos dado veinte bolos. Evidentemente la coyuntura es la que es, pero el ejercicio de aceptación que se nos pide en este momento, con todas las ganas y la furia, es bastante fuerte. Lo de la publicación del disco sí que es un gran paso, y fuimos afortunados de tener tantos sellos locales que quisieran colaborar. Volviendo al tema de directos, teníamos programados varios shows muy chulos que se nos han ido cayendo por la pandemia, y eso me deja la sensación de estar un poco coja. Que llevemos casi dos años, tengamos un vinilo en la calle y hayamos dado un solo bolo (en octubre de 2019) me da ganas de gritar por dentro. Pero bueno, tengo cierta tendencia al dramatismo también.
Unclu: Lo de la pandemia ha sido una putada para el grupo. Ya teníamos varios conciertos programados, varias propuestas más, el disco en la mano y se ha ido todo a la mierda. Eso sí, nos hemos centrado en hacer nuevos temas, pero eso de no poder salir del local a tocar nos ha jodido bastante, y tal como van las cosas no te extrañe que tengamos el LP grabado sin haber podido aún tocar en directo otra vez.

Como ya es habitual en el punk actual, hasta 10 sellos se han unido para la publicación de vuestro ep. ¿Se ha convertido en una práctica imprescindible y que os hayáis visto obligados a buscar o son a veces los propios sellos los que se ofrecen porque no quieren dejar de formar parte de determinados proyectos?
Macky: Sí, yo creo que a menos que vengas con un presupuesto holgado de serie o tengas algún tipo de sponsor o padrino, prensar un vinilo cuesta mucho dinero, y ninguna banda que recién empieza puede permitirse eso. Es verdad que algún que otro sello se ofreció, como tú dices, para no perdérselo. Para ello desde luego fue inestimable la influencia y experiencia de mis compañeritos de grupo, que seguro que tendrán más que contar sobre el particular. Yo soy la chica nueva en la escena catalana.
Unclu: La verdad es que a todos los sellos que les propusimos si querían sacar el disco aceptaron encantados, y a lo tonto lo que quería ser una tirada de 300 copias se ha convertido en una tirada de 650 copias. Como dice Macky, hoy en día hacer una tirada grande con solo un sello es complicado y más para un grupo nuevo que no ha tocado aún en directo, así que el sistema este de colaboración de varios sellos es estupendo y hace también que el disco este repartido por todo el estado o incluso Francia.

Habéis incluido en el EP una versión de un clásico del rock australiano de los 70, ‘Erotic Neurotic’ de The Saints. Si me pongo en vuestro papel, me parece complicado lo de ponerse de acuerdo para tocar versiones, más aún para grabarlas. Así que me pregunto, ¿por qué esta en concreto?
Macky: Ah, podríamos hacer 300 versiones si Beni no nos sujetara un poco, jajajajaja. Unclu y yo tocaríamos casi cualquier tema, nos gusta todo. A Bolo suelen gustarle más rápidos y que le planteen algún desafío. Los cuatro compartimos bandas fetiche, e hincharse a covers ha sido siempre el casillero uno de las bandas que se juntan a tocar por primera vez. Y sí que es complicado ponerse de acuerdo con cuál queda y cuál no. Por suerte tenemos ya unos cuantos temas propios, que surgen generalmente de un riff de Beni, y cada vez los covers ocupan menos espacio en nuestro repertorio. Aunque tocamos muchos en el ensayo porque nos divierten. No te diremos cuáles para no joder la sorpresa, si es que podemos volver a tocar. Creo que grabamos esa porque era corta y extremadamente divertida de tocar, en plan “si nos queda bien, la incluimos”. Era más un comodín que otra cosa. Y quedó porque, bueno, es un temazo y creo que también la pudimos llevar con éxito a nuestro terreno.
Unclu: Yo creo que hicimos esa porque sigue mucho la línea de lo que hacemos con el grupo. A mí me encanta como ha quedado, tiene una energía de la hostia. En el ensayo es un continuo de tocar versiones y probar cosas, luego ya veremos cuales se harán en directo, pero es divertido hacerlas, destensa y relaja las horas de ensayo, además estos cabrones se las saben todas. Aunque yo no estaré contento del todo hasta que hagamos una de Wilson Pickett, jajajaja.

Ibais a tocar, por mencionar un concierto concreto, en el festival Summer Blast de Barcelona en 2020, que finalmente se aplazó, como tantos otros eventos en los últimos meses por la pandemia. Luego habéis retomado los ensayos en varias ocasiones, pero sin poder volver a los escenarios. ¿Os planteáis la posibilidad de volver a actuar en directo en breve?
Unclu: This is Badalona, not Barcelona, jajaja. El Summer Blast era en el Estraperlo. Después de 3 meses sin vernos, confinados en casa, a la que pudimos volvimos a los ensayos de cabeza. Además yo con más ganas, pues los días de ensayo me libro de ir a caminar 5 kms, jajajaja.
Macky: Sí, ni bien desescalamos. Durante los primeros 3 días de reapertura de las áreas sanitarias de Barcelona durante la desescalada quedamos para ensayar 2 veces. Teníamos un mono bestial. Por supuesto nos morimos de ganas de tocar, pero no depende de nosotras ahora mismo y hay que hacer las cosas bien porque hay algo más importante en juego.

Aunque las nuevas generaciones se decantan en muchos casos por estilos de reciente esplendor, otros como el indie o el rap aguantan el tirón. Sin embargo parece que en el caso del punk cada vez es más difícil el relevo generacional. ¿Cómo veis esto desde vuestra perspectiva? ¿Conocéis gente que esté formando en la actualidad su primer grupo y este sea de punk?
Macky: No sé si primer grupo. En este caso, tener una edad es una putada, porque te diría que hay un montón de ‘gente joven’ haciendo punk y, claro, quizás esos jóvenes tengan veintiséis años, no dieciséis. Sí que he llevado de gira a veinteañeros que hacen punk, como Ratpak, ahora ya desactivados. Pero haberlos, haylos.
Unclu: Bueno, a lo mejor no hay tantos como hace años, pero vaya, aquí en el pueblo hay dos grupos de chavales que hacen punk/rock/metal y ninguno de ellos tiene ni 18 años. Sí es cierto que en los conciertos de punk se ve poca gente jovencilla, pero siempre ha sido un estilo bastante minoritario, no nos engañemos.

Para acabar, ¿cuál es el secreto para ensayar un sábado por la mañana después de haber hecho un desayuno comunal comiendo como si fuera la hora de la comida?
Macky: Que respondan los señores. Debe ser algo del país. Yo en esos casos sólo me clavo un té con leche y una tostada, que luego tengo que berrear y, si no, regurgito.
Unclu: No hay nada más bonito en esta vida que un buen desayuno, por supuesto compartido con los amigos. Es uno de mis vicios, los findes desayunar de ‘forquilla’ como han hecho toda la vida los payeses el día del mercado, y a la gente mayor y sabia se le tiene que hacer caso siempre.