Hey Hey, My My #10

Un nuevo programa de Hey Hey My My, con lo típico, canciones nuevas, favoritas de 2015, conciertos próximos y, esta vez, una buena dosis de punk. Ah, y estrenamos una canción de ‘Holy Shit’, lo nuevo de The Crime, que sale a la venta en abril (17, 18 y 19) en la colección Apoya tu escena del diario La Verdad.

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Hey Hey, My My #5

 

Lista de lo mejor del año, como ya sabéis, no hago, pero ya que grabo este programa casero, he aprovechado esta última entrega del año para hacer una selección desordenada y poco exhaustiva de canciones que me gustan, publicadas en 2014, que todavía no había pinchado en esta temporada. Nada estricto, sin complicaciones, simplemente discos que me he comprado o que tengo destacados en listas de Spotify, pinchados de forma aleatoria. Se quedan cosas chulas fuera, podría sonar perfectamente alguna canción de Margarita, Cabezafuego, Cherry, Joseba Irazoki Eta Lagunak, The Ships, Mourn, Futuro Terror, Ainara LeGardon, Anchord o Trastorners, pero prefiero no repetir. Seguro que también se me ha olvidado algo por no hacer un repaso más elaborado, pero tampoco importa.

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T&L 56 – ‘Outsiders, hay que escucharlos más’

R.Stevie Moore os vigila


Siempre he tenido una especial predilección por los que se salen de la norma. No sé de qué norma exactamente, supongo que de todas las que más atenazan, lo que llamamos convencionalismos. Es algo que tampoco tiene mucha explicación, simplemente me atrae ese halo especial que desprenden los tocados con la varita o, dicho de otro modo (más vulgar): los que van a su puta bola. Artísticamente hablando, claro. Bueno, y vitalmente también. Conforme “avanzan” los tiempos y se multiplican los canales de distribución nos creemos más libres en lo creativo y muchas veces las propias banderas de la libertad acaban enredándose entre las piernas hasta que pueden contigo y te caes de morros. Es por eso que tiene un incalculable valor eso de salirse del camino socialmente marcado. Pero ojo, no vale con ponerse las botas por encima de los pantalones, ni calzarse unas medias de leopardo y dar vueltecicas a lo Bisbal, ni estrellarse de cabeza contra un muro como en una de las magníficas escenas de ‘La Grande Bellezza’. La pose pretenciosa no es auténtica, es un quiero y no puedo, un gastrobar de la creatividad. Lo auténtico te atrapa a la primera. Y luego están los puntos de vista, que también juegan.

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