Graduado en Underground – ‘Adiós, salvaje Lou’

Parece mentira que el domingo pasado, 27 de octubre de 2013, muriera Lou Reed. Y parece mentira, también, que no lo hubiéramos elegido antes como protagonista de nuestro Graduado En Underground. Porque no se me ocurre nadie que se moviera con más elegancia en el subsuelo, nadie más subterráneo, nadie más maldito y nadie más lúcido a la vez.

Aunque apenas vendiera discos junto a John Cale, Sterling Morrison, Maureen Tucker y la ocasional Nico, la buena reputación de la que gozó siempre Reed se la debe en gran parte a The Velvet Underground. Y es que fueron ellos los únicos que plantaron cara a las bonitas canciones de amor que inundaban las radios estadounidenses de los años 60. ¿Por qué nadie hablaba de los travestis, los drogadictos o los desamparados que atestaban las calles y los clubs neoyorquinos? Probablemente nadie se atrevía. La temática de Lou era así de oscura, de obsesiva, de marginal. Y el sonido de la banda no requería muchas estridencias; era simple, directo y contundente.


Quizá la mejor muestra de ello sea su tercer trabajo, de título homónimo, publicado en 1969 por MGM, tras ser expulsados de Verve. Un disco tranquilo, relajado, pero con ese toque desquiciado marca de la casa. Puede que el hecho de que les robaran su equipo habitual de camino a los TTG Studios de Los Ángeles (donde se grabó el álbum), tuviera algo que ver con esto. O puede que no. A estas alturas, sabías que ese sonido solo podía salir de la Velvet (aunque ya no estuvieran Cale, Nico ni, por supuesto, Andy Warhol). Y al mismo tiempo, es el momento en el que más claro se ve la senda que iniciaría Lou Reed apenas dos años después.

“Beginning To See The Light” fue la muestra elegida del disco. Sin duda, la más animada y optimista de las diez canciones que lo forman. Eso al menos, hasta su recta final.

La versión escogida ya sería de su etapa en solitario. En concreto, del elepé Transformer (1972), que produjo un ferviente admirador llamado David Bowie. Sin duda, la que se convirtió en la canción más famosa de Lou Reed: “Walk On The Wild Side”. En esta ocasión, a ritmo de ska gracias a No Sports. Estos alemanes, la incluyeron como cierre dentro de su álbum No Rules (Deshima Records, 1994). Un grupo con cierta conexión, pues fueron los responsables de “Stay Rude Stay Rebel”, himno de la agrupación S.H.A.R.P (Skinheads Against Racial Prejudice), fundada en NY a finales de los 80.

Estas dos píldoras eran las oficiales. Una original y una versión, lo habitual dentro de la sección. Pero luego cayó alguna más, de propina, para cerrar este profundo y sincero homenaje a Lou. Si quieres escucharlas, ¡ponte el podcast, copón!

Puedes escuchar el programa completo aquí:

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